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Acerca de ignasigarciabarba

Autor teatral formado con José Sanchis Sinisterra, con obra publicada, premiada y estrenada en los circuitos profesionales de Barcelona y Madrid. Guionista de series de televisión de éxito como Compañeros, Un Paso Adelante, Los Serrano, Yo soy Bea o Bandolera. Premio Buero Vallejo, Premio Max de Nuevas Tendencias Escénicas con el Teatro del Común, Accésit del Premio SGAE de Teatro Infantil y Juvenil, Accésit del Premi Ciutat d'Alcoi, Finalista del Premio Teatro Breve.

ESCRIBIR PARA LOS NIÑOS DE EUROPA

A veces hay un libro, una obra de teatro, una película, que te da ganas de ponerte a escribir porque, entre otras cosas, te hace sentir que la tarea de la escribir tiene un sentido y que el escritor tiene una responsabilidad hacia la sociedad. Esto es el que experimenté cuando fui a ver la obra BARCELONA, de Pere Riera.

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Cuando escribí EL BANDO ENEMIGO y LA ZANJA –podéis descargarlas aquí-,  sentí la necesidad de hacer mi aportación para mantener viva la memoria de unos acontecimientos, nuestra Guerra Civil y la posterior Posguerra, que muchos se emperraban en querer enterrar. Obras como ¡AY , CARMELA! y TERROR Y MISERIA EN EL PRIMERO FRANQUISMO (ambas de Sanchis Sinisterra) y ahora BARCELONA me ha hecho sentir muy acompañado.
BARCELONA explica el drama de los bombardeos que sufrió Barcelona en marzo de 1938, en plena Guerra Civil, a través de la mirada de una familia que sufre sus consecuencias. La voluntad del autor de hacer un homenaje a la memoria de tantos hombres, mujeres y niños que sufrieron aquellos bombardeos te demuestra la importancia que tiene querer mantener viva la memoria de nuestra Historia en un momento donde nuestros gobernantes nos muestran sin tapujos su deseo de no remover nuestro pasado. Y más, teniendo en cuenta que aquellos quienes lo han intentado han sido silenciados e incluso echados de nuestras fronteras, como es el caso del juez Baltasar Garzón. Pero todavía hay creadores que se mantienen tercamente alzados contra el silencio que se nos intenta imponer esgrimiendo el argumento de la “reconciliación nacional”, para no buscar culpables ni responsables entre los rebeldes que se levantaron contra un gobierno democráticamente constituido y nos sometieron a una dictadura de 40 años.

Pienso en Argentina, en Chile, en Guatemala… Países que han tenido el valor y la firmeza de llevar ante los tribunales sus dictadores.  En cambio aquí… sobran comentarios, sólo hay que mirar al nuestro alrededor. El Valle de los Caídos, sin ir más lejos, continúa siendo un lugar que a ojos del Estado hay que proteger. El Valle de los Caídos continúa siendo un lugar del que es muy difícil que los descendientes de los prisioneros republicanos esclavizados para su construcción, puedan retirar de este monumento al franquismo los despojos de sus seres queridos.

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En Buenos Aires hay una iniciativa para poner en las baldosas de la calle los nombres de los desaparecidos durante la dictadura. En Berlín esto ya se hizo con las víctimas del nazismo. ¿Y aquí? Me imagino la reacción indiferente (en el mejor de los casos) hacia una iniciativa parecida.
En el programa de mano de BARCELONA, que imita un facsímil de un ejemplar de La Vanguardia del 17 de marzo de 1938, Pere Riera dice que “esta obra es una acto de sentido reconocimiento a todos aquellos que vivieron y sonrieron cuando el cielo se llenó de buitres durante aquellos tres años de rabia”. Y añade más adelante: “Todos aquellos que nos hemos involucrado en este proyecto lo hemos hecho desde el respeto, la delicadeza y la sensibilidad precisa que se merece el recuerdo de miles de ciudadanos de este país que perdieron la vida injustamente.”
Muchos querrían que esta actitud desfalleciera, pero Pere Riera con BARCELONA nos dice a todos, y también a los que pretendemos decir algo mediante la escritura, que tenemos que permanecer tercamente alzados, como dice la canción de Lluis Llach. Porque los muertos tienen derecho a ser reconocidos como víctimas y a ser sacados de los cementerios comunes para ir a descansar allá donde a sus familias les parezca oportuno. Porque estas víctimas tienen el mismo derecho a ser reconocidas como lo están siendo los desaparecidos de Argentina y Chile y los indios masacrados de Guatemala. Y porque la Historia tiene tendencia a repetirse y por eso tenemos que estar todos atentos. Mirad si no lo que explica Pere Riera en el programa de mano de BARCELONA: “Cuanto más leía sobre este país en preguerra, más paralelismos podía hacer respecto de la situación política, social y económica que estamos viviendo ahora.” Al fin y al cabo, estamos ahora en una guerra donde las armas no son de fuego sino económicas y financieras, donde hay miedo, donde no son las bombas las que nos dejan sin casa sino los bancos.

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El programa de mano de la obra reproduce un artículo publicado a La Vanguardia el 17 de marzo de 1938 titulado “Yo peleo por los niños de Europa”. En él se pueden leer estas líneas, la vigencia de las cuales en la actual coyuntura pone los pelos de punta: “ Suponemos que a la Europa Democrática le duelen sus hijos tanto como a los hombres de la City sus dineros. Por muchas cosas combate España, pero entre otras porque los niños de Europa puedan seguir jugando. Es decir, luchamos por la subsistencia de los sentimientos cardinales. Para que los niños pervivan en una atmósfera elemental de humanidad.”

Gracias, pues, Pere, para mostrarnos que tiene sentido mantenernos tercamente alzados. Y gracias al Teatre Nacional de Catalunya por apostar por la puesta en escena esta maravilla teatral y de este monumento a nuestra memoria histórica.

RUTAS DE ALTO RIESGO en la Sala 104 de Atenas (II)

He tenido la suerte de poder asistir en Atenas a las funciones de mi monólogo RUTAS DE ALTO RIESGO del sábado 18 y del domingo 19 de mayo. Me ha resultado grato y rutas de alto riesgosorprendente ver cómo la versión del director, Mijalis Palilis, contaba lo que yo pretendía contar pero de una forma muy distinta a como yo había visualizado la situación al escribirla, y posteriormente al ponerla en escena con la actriz María Jesús Luque. Mijalis vacía la escena de todos los elementos que puedan recordar el piso desvencijado por las bombas en el que transcurre el monólogo de Berta, y crea un espacio abstraído de la realidad, donde la presencia y la palabra de Berta lo llenan todo. Un espacio en el que el diseño de iluminación de Sofía Aleksiadu brinda la esencia de la puesta en escena. La sala «Black box» del Teatro 104 en el que tienen lugar las representaciones le viene como anillo al dedo al montaje: son dos gradas alargadas a lado y lado de la sala, que brindan un escenario central en el que Berta se pasea y en el que se crea una proximidad con el público que permite el grado de complicidad que necesita la actriz para interpelar al espectador, convertido en un turista de alto standing que realiza un tour exclusivo por un país en guerra. Turista que viaja en un grupo del que Berta es la responsable y la guía.

Magnífica interpretación también de Soí Ksanzopulu, que también me ha ofrecido una Berta distinta a la que imaginé, con la misma fuerza y la misma humanidad, eso sí, que emana del texto. Y me comenta Soí que, función tras función, cada día se va enamorando un poco más de su personaje. (adjunto un link con una entrevista a la actriz, donde también se pueden ver unas pinceladas de la propuesta escénica: http://www.youtube.com/watch?v=L1YIveGzNZ8)

 Así pues, he tenido el privilegio de poder conocer ya a dos grandes Bertas desde que RUTAS DE ALTO RIESGO comenzó su andadura en este mundo del teatro. He tenido el privilegio de que cada uno de los profesionales que han intervenido me han ofrecido su punto de vista, han hecho su aportación. A mí, personalmente, eso me enriquece y me ayuda a descubrir mi propia creación bajo distintos prismas, y por lo tanto me hace conocerla mejor. Porque todo aquello que escribimos se nos escapa y acaba adquiriendo vida propia.

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Tras la función del domingo 19 hubo un coloquio con el público, y me sorprendieron los paralelismos que algunos espectadores establecían con la situación de crisis que está viviendo Grecia. Quizá porque, como afirman algunos, esta crisis en realidad es una guerra encubierta sin armas (sin armas de fuego, las armas en este caso son financieras y gubernamentales; las víctimas, como siempre, la población). Pero me conmovió el interés del público por la obra. Mijalis Palilis me comentó que el fin de semana del estreno (11 y 12 de mayo), al terminar la obra se le acercó un anciano que le dijo que él iba al teatro esperando encontrar una obra que al salir le hiciera sentir mejor persona que antes de entrar. Y que sin duda RUTAS DE ALTO RIESGO había conseguido eso de él. ¿Qué más le puede pedir un autor a un espectador?

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Gracias desde aquí a todo el equipo. Y en él incluyo también a Dimitris Psarrás, el traductor de la obra, que creyó en ella y que ha mantenido conmigo un estrecho contacto durante el proceso de creación. Y también a María Chatziemmanouil, traductora que trabaja estrechamente con Dimitris Psarrás, por creer junto con él en este texto. Y por el profundo interés que muestran ambos por el Teatro que se escribe a este lado de los Pirineos.

Me dicen que el montaje griego de RUTAS DE ALTO RIESGO vendrá en octubre a la Nau Ivanow de Barcelona. Lo espero ya con ansia.

Más imágenes de la obra en: http://www.youtube.com/watch?v=ivc8AFcIVT0

QUE DIOS NOS PILLE CONFESADOS

En mi obra LA APARICIÓN, la monja que presenta los Premios Episcopales de La aparicion. Ediciones irreverentesMaquetas Sacras pronuncia esta frase al referirse a la participación de los obispos Iberoamericanos en la próxima edición de estos premios. El texto es de 2011. Entrado ya el año 2013, esperemos realmente  que, con el nuevo Papa Francisco, «Dios pille confesados»  a los sectores de la Iglesia Católica menos sensibles al sufrimiento de los más desafortunados.

Creo que hoy ya quedan lejos los argumentos que hasta ahora se han usado para que el Vaticano no se comprometa activamente contra las desigualdades sociales cada vez más hondas que fomenta  el capitalismo salvaje en que vivimos. Durante siglos los sectores más poderosos de la Iglesia se han agarrado a frases como «A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César» o «Los últimos serán los primeros» para fomentar la resignación ante una realidad opresora, con la esperanza de obtener a cambio un justo premio del que se disfrutará en una vida no terrenal. No es de extrañar por lo tanto que los padres del Comunismo y el Socialismo bautizaran la religión como «El opio del pueblo» , y se identificara lo espiritual con lo religioso para derivar en un ateísmo a veces furibundo y tan fundamentalista con las creencias religiosas, como lo había sido la Iglesia con los ateos y todos aquellos a los que denominó «herejes».

Pero lo nuevo respecto al Papa Francisco es que esté dispuesto a acercar al poder del entrevíasVaticano a los más humildes y desesperados, no que se muestre dispuesto a acercar la Iglesia a ellos. Eso no es nuevo. Eso lo vienen haciendo muchos hombres y mujeres desde hace siglos, como Francisco de Asís, como Teresa de Calcuta, como Pere Casaldàliga en Brasil o como los sacerdotes de la Parroquia de San Carlos  Borromeo del barrio de Entrevías, en Madrid. Esa parroquia díscola a la Conferencia Episcopal que el Cardenal Rouco Varela pretende clausurar precisamente porque su compromiso con los marginados y los pobres inunda incluso la liturgia,  y que recibió el apoyo del propio Leonardo Boff -tan estigmatizado por la ortodoxia del poder eclesiástico por su Teología de la Liberación-.

Estoy satisfecho de haber tratado el tema de una iglesia alternativa, perseguida por el poder y cercana a los  pobres en LA APARICIÓN. Estoy satisfecho de haber tratado también en esa obra la Fe y las creencias o la falta de ellas. Y lo estoy más allá vaderetro1del resultado literario que haya podido obtener, porque pienso que éste es un terreno muy rico en el que el Teatro contemporáneo ha entrado poco -una vez más, mucho menos que el cine-, salvo excepciones como el Mahabharata de Peter Brook, más tangencialmente La duda de John Patrick Shanley, Agnus Dei de John Pielmeier o, si nos remontamos más atrás, Las brujas de Salem de Arthur Miller o Beckett o el honor de Dios, de Jean Anouilh.  También hay que decir que aquí hemos tenido el Vade Retro de Fermín Cabal y el Teledeum de Els Joglars.

 ¿Por qué no seguir hurgando en estos temas en el Siglo XXI? La mayoría de los seres humanos creen en alguna forma de divinidad; muchos seres humanos sienten teledeuminquietudes espirituales; en muchas personas existe una lucha entre la espiritualidad que conduce a algún tipo de Fe y la racionalidad que lleva a lo estrictamente empírico y demostrable. ¿Acaso no son conflictos universales e individuales dignos de ser tratados? También pienso en la película La misión, de Ronald Joffé, que trata entre otras cosas sobre el posicionamiento del Vaticano en el Siglo XVIII a favor del poder para aplastar -con argumentos aparentemente justificados- un movimiento misionero que acercaba la Iglesia a los más humildes. O en la película Las sandalias del pescador, de Michael Anderson, que presenta a un Papa como se espera que sea el actual Papa Francisco. También son temas candentes que generan corrientes de opinión, reacciones enconadas, dudas…  Y allí donde haya dudas e interrogantes, debe hacer siempre acto de presencia el Teatro.

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En mi anterior entrada del 9 de marzo os decía que iba a escribir algo relacionado con la situación socioeconómica actual. No he escrito nada, la verdad. Pero he hecho esto con una canción de Amaral, espero que al menos no os deje indiferentes:

http://www.youtube.com/watch?v=M-cu4S1UISc

LOS VIEJOS MÁS JÓVENES Y EL CAPITAL

        Se nos ha ido Stéphane Hessel, que era una de las muestras de que se puede envejecer con espíritu joven, luchador, reivindicativo. Con Dignidad. Se nos ha ido stephane_hesselun hombre que nos recordaba el origen de esta Europa de los derechos que desde los distintos ámbitos del poder nos están desmantelando. Porque Hessel nos anclaba a esos europeos que, con muy pocos recursos y con su amor a la Libertad como arma más poderosa, lucharon desde la resistencia contra una opresión, la del nazismo, que parecía que nunca iba a tener fin (¿Dónde están hoy los miembros de la resistencia que luchan contra el despotismo financiero que nos ahoga?) . Hessel nos recordaba también que existe una Declaración Universal de los Derechos Humanos que, entre otras cosas, afirma (¿o tal como está el panorama ya hay que hablar en pasado y decir «afirmaba»?) que todo el mundo tiene derecho a un trabajo y a una vivienda digna (que se lo cuenten a los 5.040.222 parados que hay en España al cierre del mes de febrero; y a los 216.418 desahucios que ha habido desde enero de 2008 -49.072 correspondientes a viviendas familiares-). En «¡Indignaos!» –publicado por Destino-, dice: “el poder del dinero nunca había sido tan banqueros2grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos, y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general”.  Si logramos que su ejemplo y sus palabras nos sigan inspirando, Hessel se nos habrá ido pero no lo habremos perdido.

             Nosotros tuvimos a nuestro Francisco Ayala que también se indignó hasta sus últimos momentos al ver el daño que nos causaba la voracidad del mundo financiero, como en esa recopilación de artículos publicada por El País Aguilar en 1996, En qué mundo vivimos, donde hay un artículo de 1984 con título muy sugerente y premonitorio,  Elogio de la avaricia, del que muestro un fragmento: «¿Qué decir entonces de los avaros que, según exige la índole de la economía actual, se ven reducidos a barajar en su calculadora de bolsillo las cifras de su cuenta bancaria? Ellos rinden culto, no ya al dios incógnito y remoto cuya faz no puede vislumbrarse, sino a un dios desconocido, que quizá ni siquiera existe, o que en todo caso puede volatilizarse de la noche a la mañana. Sacrificar a este dios requiere poderosísima fe y una abnegación admirable.»  (EL PAÍS, 13 de agosto de 1984)

Y afortunadamente seguimos teniendo con nosotros a José Luis Sampedro, que aJosé Luis Sampedro sus 96 años nos sigue mostrando que es falsa esa premisa que dice «ser joven y ser de derechas es no tener corazón; ser viejo y ser de izquierdas es no tener cabeza». Porque una premisa así llama a sumirse en el conformismo y la autocomplacencia precisamente a aquellos que, por su experiencia y por la posición que han adquirido a lo largo de los años en sus actividades profesionales, pueden hacer más que los jóvenes, que sólo pueden usar como armas su impulsividad y su indignación. No en vano Sampedro escribió precisamente el prólogo de la edición española del ¡Indignaos! de Stéphane Hessel. Y ahí va un fragmento muy elocuente: «Actualmente en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos. (…) Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir, el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos.»

el capitalLuego está Costa-Gavras, ese director de raíces griegas y de espíritu crítico incombustible. El autor de Desaparecido y La caja de música, a sus 80 años, nos confirma con su película EL CAPITAL que los únicos que se han beneficiado de esta crisis son los bancos y entidades financieras.  En EL CAPITAL nos muestra a un «sicario del dinero» que nos acompaña en un viaje por las cloacas del mundo financiero y que afirma sin pudor que los bancos juegan con tu dinero hasta que se lo quedan. Y se erige públicamente en un moderno Robin Hood , robando a los pobres para dárselo a los ricos (por cierto, gracias Maribel Verdú por tus -injustamente denostadas- palabras al recibir el Goya citando esta frase de la película).

Podéis leer estas líneas pensando que todos esos Maestros de la palabra y de la vida sólo son (o sólo fueron) ancianos que chochean y ven teorías de la conspiración por todas partes.  Que todo el mundo ha salido igual de perjudicado en esta crisis. Pero yo, que a lo mejor chocheo igual que ellos, veo que han desaparecido las cajas de banqueros1ahorros y los bancos pequeños para concentrarse todo en unos pocos bancos. Veo que se ha salvado a esos bancos con dinero público de nuestros impuestos, y que son precisamente esos bancos los que ejecutan desahucios. Veo a los Estados recortar en servicios públicos básicos para pagar sus deudas. ¿Y a quiénes deben sino a los grandes bancos? Veo a los Estados intentar tener liquidez sacando a subasta bonos, letras y obligaciones, que a veces tienen que colocar a un interés muy alto porque empresas de calificación de dudosa neutralidad hacen que su prima de riesgo sea muy elevada. ¿Y quién compra esa deuda, además de los particulares? Los bancos y los grupos financieros que emiten fondos de inversión y otros productos parecidos.

desahucio2Permitidme aportar un dato sacado de FINANCIALRED el 2 de enero de 2013, que habla de los desahucios y a mi juicio ejemplifica lo que digo: «En España, la banca ha recibido más de 50.000 millones sin que se haya producido un frenazo en las ejecuciones. Entre las nacionalizadas figura Bankia, la tercera mayor entidad del país, que ostenta el dudoso honor de ejecutar más del 80% de los desahucios que se producen en Madrid «.

Mi pequeña aportación a la denuncia de esta situación -que ahora me parece muy, muy insuficiente- es mi obra de Teatro ¡Tengo trabajo! y mis cuentos La sucursal de Narukiki y El meador justiciero, que podréis encontrar respectivamente en las secciones «Textos en Español» y «El cuento del mes».  ¡Tengo trabajo! es una recopilación de escenas sobre el mundo laboral, en esta obra podréis encontrar, entra otras cosas, a un actor famoso que a causa de la crisis tiene que conformarse con trabajar en el Museo de cera haciéndose pasar por un muñeco y asustando a los visitantes; o a dos oficinistas que descubren que les han puesto una cámara de videovigilancia y especulan con un inminente despido. En La sucursal de Narukiki encontramos a una honrada empleada de banca que denuncia ante sus superiores movimientos de blanqueo de dinero y que como «premio» es enviada a una lejana sucursal en una isla desierta por el presidente de la entidad, el señor Roque Feler. Y en El meador justiciero encontraréis a un joven harto de vivir continuamente en precariedad laboral, que descubre que su orina tiene poderes altamente corrosivos, los usa para sabotear a unos políticos indiferentes a los problemas de la gente corriente y acaba siendo un héroe del Pueblo.

No van a ser mis únicos textos sobre este tema, prometo más en los próximos meses -no es que consiga cambiar nada con ellos, pero si no saco mi indignación, reviento-. Mientras, me hago una reflexión que me motiva para seguir dándoles forma: Si dejamos que los políticos y los banqueros pongan su granito de arena, harán de este mundo un gran desierto.

COMO AGUA DE MAYO

lincolnVer LINCOLN en la actual coyuntura política que vive  España proporciona al espectador un valor añadido. En momentos en los que uno se siente tan decepcionado de lo que nos puede proporcionar la política -por obra y gracia de muchos de nuestros (supuestos) representantes-, LINCOLN es una inyección de moral. Nos recuerda que en el pasado hubo auténticos Hombres de Estado que estuvieron a la altura de lo que el Pueblo que les votó esperaba de ellos. Y que, por lo tanto, esa clase de Hombres puede volverse a dar en la política… incluso en nuestro país.

       Nuestro siglo XIX dio políticos de talla cuyas vidas son dignas de ser llevadas al cine, como los padres de la constitución de 1812, pasando por Espartero, Serrano, Prim, Salmerón, Pablo Iglesias, Sagasta, Maura… También nuestro siglo XX nos dio nombres ilustres como Azaña, Macià o Companys durante la Segunda República y como Adolfo Suárez o Carrillo en la Transición. Aunque no deja de ser curioso que el estadista (por llamarle de algún modo) que se lleve el mayor reconocimiento en lo que se refiere a dimensiones monumentales sea precisamente un dictador de infausto recuerdo como Francisco Franco. Y que en cambio el monumento a los héroes del 2 de mayo, por ejemplo, esté semiescondido en el Paseo del  Prado y los políticos más emblemáticos del S. XIX descansen en un panteón -el Panteón de los Hombres Ilustres- semiescondido también en una esquina del recinto de la Basílica de Atocha.

todos los hombres del presidente2Pero volvamos al cine. Concretamente a nuestro cine. Me parece sintomático que no haya interés por hacer películas sobre nuestros políticos. Es cierto que hay excepciones, se han hecho películas,  telefilms e incluso mini-series sobre María Zambrano, Macià, Companys, Clara Campoamor o Adolfo Suárez. Pero la lista termina en la Transición.

En condiciones normales, en este país se tendrían que estar ya escribiendo guiones y preparando proyectos relacionados con la corrupción política. Mirad por ejemplo lo que pasó en Estados Unidos con el caso Watergate: en 1974 el Presidente Nixon dimitía y en 1976 ya estaba en las pantallas la película de Pakula «Todos los hombres del presidente» .  Pero claro, la realidad en la que se basa la película es mucho más atractiva que la nuestra: fruto de la investigación de la prensa, se descubre una trama política oscura y corrupta que lleva a un presidente a dimitir. En cambio, si en nuestro país la prensa descubriera una trama política oscura y corrupta al final nadie terminaría dimitiendo, como mucho lo castigarían un ratito de cara a la pared y ya está. Y claro, entonces el argumento de una película basada en los hechos reales, con un final así, perdería mucho.

todos a la cárcelEs cierto que a principios de los 90 hubo una excepción a tener en cuenta, la película de Berlanga TODOS A LA CÁRCEL -sugerente y significativo el título, ¿verdad?-. Pero para de contar. Berlanga fue para la sociedad y el cine españoles lo que Aristófanes para la sociedad y el teatro atenienses: un crítico implacable. Aristófanes no tuvo miedo de poner en evidencia, con pelos y señales, a los que abusaban y se aprovechaban de sus cargos públicos. En mi opinión Berlanga hizo otro tanto, especialmente desde «La escopeta nacional». Es cierto que en Teatro tenemos a críticos implacables y comprometidos como Juan Mayorga. Que tenemos en cartelera obras de Teatro como «Poder absoluto» o «Pàtria». Pero echo de menos esa valentía en el cine y ya no digamos en la televisión.

forgesHasta hace poco me preguntaba por qué los ciudadanos de este país dejamos que políticos corruptos queden impunes. Y no sólo eso, incluso se les vota masivamente. La respuesta la hallé en EL PAÍS del día 3 de febrero. Según los datos de una encuesta, el 69 % de los españoles está de acuerdo con la siguiente afirmación: «La corrupción que hay ahora en España se debe a una crisis de los valores morales y cívicos de nuestra sociedad que hace que muchos admiren a quienes se enriquecen, sin importarles la forma en que lo han hecho».

En fin… ¡qué le vamos a hacer! Yo, con vuestro permiso, me refugiaré en películas como LINCOLN o TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE y seguiré soñando -iluso de mí- en un mundo con estadistas de altura, en el que los políticos corruptos no quedan impunes.

De estaciones de servicio y paradas de autobús

En 1994 leí en el periódico una noticia en la que se contaba que una familia ese verano había dejado a un abuelo abandonado en una estación de servicio, aprovechando una parada para que éste fuera al baño. Al parecer les incomodaba llevárselo de vacaciones por las molestias que les podía ocasionar. La noticia continuaba, contando que cuando el anciano consiguió que lo llevaran a su casa, cambió la cerradura de la puerta para que su familia no pudiera entrar.

Esa noticia me indignó, quizá porque mi abuela había fallecido poco tiempo antes y en casa la habíamos tratado muy bien, igual que ella a nosotros. Algo se me removió por dentro, y ése fue el germen de mi obra MARES DE HIERBA, que comienza con un anciano que descubre, al salir de los lavabos de un área de servicio, que ha sido abandonado por su familia. Pero para no caer en un discurso demasiado dramático ni demasiado maniqueo, decidí buscar un contraste: otro anciano que aprovecha la parada en la estación de servicio para huir de su familia.

Lamentablemente, la cruda realidad nos demuestra día a día que la historia se repite y que el prototipo más frecuente de los dos es el del anciano abandonado. A continuación reproduzco una noticia publicada en La Vanguardia el 9 de enero de este 2013: «En ocasiones la realidad presenta hechos difíciles de entender en nuestra sociedad. Como lo ocurrido la noche de Navidad en Sagunt (Valencia). Una unidad de la Policía Nacional, en un control rutinario por la zona, encontró a una pareja de ancianos que se refugiaban del frío bajo una parada de autobús. Ambos, de 84 años  ella y de 81 años él, tenían las piernas cubiertas por una manta y su aspecto era de fatiga. La sorpresa fue cuando la policía les preguntó si se encontraban bien, los ancianos relataron su particular drama: su hijo y la novia los habían echado de su casa en Altura (Castellón). En su relato añadieron que fueron expulsados de la vivienda «a golpes». Una herida en la cabeza del anciano confirmaba la versión.(…) El caso de los ancianos de Altura no es una excepción. En España, cerca de 60.000 personas mayores sufren algún tipo de violencia intrafamiliar. (…) Las formas de maltrato a ancianos son variadas: físico, psicológico, negligencia (generalmente abandono o mal cuidado de estas personas), abuso económico (se trata de la utilización ilegal o no autorizada de los recursos económicos de los ancianos) e incluso casos de abuso sexual.»

Al parecer más de uno piensa que los ancianos son cargas incómodas destinadas a fastidiarles su pletórico, activísimo e interesantísimo período de madurez. Miro a esos inmigrantes a los que nuestra sociedad paga en negro  para que cuide de nuestros mayores, porque nosotros estamos demasiado ocupados -haciendo cosas interesantísimas e importantísimas- para hacerlo nosotros mismos. Están contentos porque tienen un trabajo pero están perplejos del trato que dispensamos a nuestros abuelos. Miro a otras culturas que no consideramos tan desarrolladas como la nuestra -no he viajado mucho, pero algo sí he viajado; y tengo ojos para ver y oídos para escuchar- y me doy cuenta de que para ellos un anciano tiene el valor de la experiencia y del esfuerzo.

Cuando en el futuro se estudien en las clases de Historia las corrientes migratorias que confluyeron en la Unión Europea a finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI, se dirá que los principales trabajos que obtenían aquí los inmigrantes eran: en la construcción (hasta el estallido de la burbuja inmobiliaria), en el campo, en el pequeño comercio, en la restauración, en el servicio doméstico y… en el cuidado de nuestros ancianos. Entonces, probablemente un niño levantará la mano y le preguntará al profesor por qué no los podíamos cuidar nosotros mismos. Y habrá que darle respuestas.

«El atardecer de una vida también debe tener significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer». CARL G. JUNG

FREE PLAYS for Boys and Girls – Texte in deutchscher Sprache GRATIS

If you want, you can download three of my plays for kids and teenagers, in ENGLISH, in my page https://ignasigarciabarba.com/plays-in-english-for-boys-and-girls/. Read each synopsis and get the whole plays.

If you want, you can also download some of my plays in GERMAN, in my page https://ignasigarciabarba.com/texte-in-deutscher-sprache/. Read each synopsis and get the whole plays.

LA ORILLA PERRA DEL MUNDO. 64 AÑOS DE LA DECLARACION UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS.

teatro-del-comun. La orilla perra del mundoHace ya 64 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Fue en diciembre de 1948 cuando la Asamblea General de la ONU la adoptó como documento declarativo.

    Para mí es una fecha significativa, 64 fue el año de mi nacimiento. Y en 2008, coincidiendo con su 60 aniversario, me incorporé a un proyecto dirigido por Jose Sanchis Sinisterra, en el  que reunió al grupo Teatro del Comun (formado por actores vinculados de un modo u otro al mundo de la Educación y la Docencia) y a una serie de autores teatrales, la mayoría de ellos galardonados en el concurso Marques de Bradomín (Pilar Campos, Dámaris Matos, Gracia Morales, Juan Alberto Salvatierra, Marilia Samper y yo mismo), bajo la dirección de Celia León, Mario Vedoya y del mismo Sanchis Sinisterra. Se trataba de hacer una reflexión, desde la óptica de las nuevas dramaturgias, sobre la situación de los derechos más importantes que se  contemplan en esa Declaración Universal redactada en 1948. ¿Realmente ha habido avances? ¿Hasta qué punto se respetan en la actualidad esos Derechos supuestamente inalienables que en su momento aprobaron la mayoría de paises del mundo?

    Llamamos a ese espectáculo LA ORILLA PERRA DEL MUNDO. Hicimos unasLA ORILLA PERRA DEL MUNDO. Editorial Akal. cuantas representaciones en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y más tarde llevamos algunas de sus escenas al Festival Internacional de Teatro de Maputo (Mozambique), donde se representaron a medias entre actores de nuestra compañía y actores mozambiqueños. Posteriormente LA ORILLA PERRA DEL MUNDO se publicó en Ediciones Akal dentro de la colección Biblioteca del Aula, juntamente con un cuaderno pedagógico complementario, como no podía ser de otra forma dado el vínculo con el mundo educativo y docente de la mayoría de integrantes del proyecto, como ya se ha dicho más arriba.

    Tuvimos la suerte de contar con la colaboración de Sebastiao Salgado, que nos cedió una fotografia para el póster y el programa de mano del espectáculo. Y también tuvimos la suerte de contar con la colaboración de José Saramago, que nos escribió un texto que utilizamos primero en el programa de mano y después como prólogo del cuaderno pedagógico que acompañaba a la obra teatral. Reproduzco a continuación un fragmento, porque resume a la perfección lo que queríamos expresar en el espectáculo y porque es una de tantas muestras del grado de compromiso de este premio Nobel con la realidad y con la opresión:

«La orilla perra del mundo es la de los excluidos. La orilla perra del mundo no es de hoy ni de ayer, es de siempre. La orilla perra del mundo comenzó cuando, al encontrarse dos seres humanos, uno de ellos percibió que tenía más fuerza que el otro y, por lo tanto, más poder en lo inmediato, y más libertad para explotar en el futuro. Desde entonces, lo que aún subsiste de bueno y de justo en nosotros anda buscando formas de convencer a la gente de que, si es cierto que un río natural tiene dos orillas y que de ambas se espera lleven el agua donde haga falta, ese otro río que es la Humanidad -en verdad, mucho mas delta que río- debería conducirse, no por la lógica ciega del declive por donde el agua va bajando, sino por la fuerza constructiva de una razón social  de vocación solidaria.»

Esperemos que esa fuerza constructiva tarde o temprano tome forma. Hasta entonces, habrá que recordar (desde el Teatro también) una y otra vez, las veces que haga falta, el camino que aún queda por andar.

Encuentro con los alumnos del IES RAMON MUNTANER de Figueres

Hoy he ido a dar una charla a los alumnos de Primero de ESO del IES RAMON MUNTANER DE FIGUERES, que han leído mi obra  EL CHIP EXPERIMENTAL. Es emocionante ver a chicos y chicas de 13 años entusiasmados por la lectura de un libro del que tú eres autor, y más cuando ese libro es un texto teatral, puesto que leer teatro supone descifrar unos códigos que no posee la narrativa, por ejemplo (didascalias, acotaciones, unidad de tiempo y lugar, entradas y salidas de personajes a escena…).

   Les he hablado de cómo descubrí mi vocación por la escritura: primero extendiéndome más de lo necesario en las redacciones que nos pedía el profesor de Lengua cuando tenía su edad, después escribiendo un diario durante 3 años, en el que plasmaba mis sentimientos, pensamientos y emociones más íntimas ante el mundo que se abría a mi alrededor cuando era un adolescente, para terminar escribiendo ficción, que también es una forma de hablar de uno mismo pero escondiéndose detrás de personajes e historias, como cuando tienes un problema y necesitas consejos y vas a pedirlo como si fuera un amigo y no tú quien tuviese el problema («tengo un amigo que tiene tal problema y me iría bien poderle dar un consejo sobre esto, ¿tú qué le dirías?»… o algo así).

    También nos hemos preguntado si alguien de trece años puede tener ya algo que decir por escrito sobre la vida a esa edad y nos hemos acordado de Ana Frank. Hemos leído lo que escribió en su diario el sábado 20 de junio de 1942: ella pensaba que lo que pudiera escribir no interesaría a nadie en el futuro. ¡Si hubiera llegado a saber que lo leerían millones de personas, no se lo habría creído!

Finalmente hemos leído un relato de dos páginas de una muchacha de Primero de ESO de un instituto de Elche. Un relato que fue galardonado en el certamen Los mejores relatos breves juveniles de la provincia de Alicante, en su edición de 2012. Este relato ha sido publicado junto con otros 99 escritos por alumnos de ESO de la provincia de Alicante, en una maravillosa iniciativa llevada a cabo por la Editorial Club Universitario con el apoyo  de la Asociación Provincial de Libreros y Papeleros de Alicante.

Y así, con Ana Frank, con una alumna de trece años de Elche y con los personajes que cobran vida en El Chip Experimental, hemos pasado un buen rato hablando de qué le lleva a uno a escribir y de cómo se gestan las historias en la cabeza del que escribe, tenga la edad que tenga. Porque en mi opinión, lo que define a alguien como escritor es su necesidad íntima e ineludible de expresarse a través de la escritura.

Gracias por el rato tan agradable que me habéis hecho pasar, chicos. Y gracias también a vuestros profesores y profesoras.