Diez años de EL CHIP EXPERIMENTAL

Este mes de octubre se cumplen 10 años de la publicación de EL CHIP EXPERIMENTAL. En este tiempo se han hecho 12 reimpresiones del libro (la última en mayo de este mismo año) a razón de 1000-1200 ejemplares por impresión. Y muchos centros educativos lo han puesto y lo siguen poniendo como lectura a sus alumnos de Primero y Segundo de ESO, algunos de ellos llevan haciéndolo desde que el libro salió al mercado.

    Quiero agradecer desde aquí a todos esos profesores, que hayan confiado y que sigan confiando en esta obra juvenil. Quiero agradecerles también que me hayan permitido ir a sus clases para mantener charlas con los alumnos que la han leído y han disfrutado con ella. En esas charlas he podido contarles cómo empecé a escribir y por qué, he podido contarles las inquietudes y las vivencias personales que me han llevado a escribir cada obra y, sobre todo, he podido aprender de los comentarios de los chicos y chicas. Comentarios de los que he tomado buena nota y que después he intentado aplicar en otras obras mías, como EL DELEGADO o EL SECRETO DEL TORRENTE SECO, novela juvenil que próximamente me van a publicar.

Escribí EL CHIP EXPERIMENTAL en 2005,  el mismo año que ganó el Accésit del Premio SGAE de Teatro Infantil y Juvenil. Hace ya doce años. Pero, por lo que me comentan los chicos y chicas que han leído la obra y con los que me encuentro curso tras curso, hay cosas que desde entonces no han cambiado: que dos hermanos se peleen por jugar en el ordenador, que uno sea más responsable que el otro, que a un chico le guste una chica y haga  todo lo que pueda por ligársela…

El tema de la realidad invadiendo la ficción o viceversa, hasta el punto de fusionarse una con otra y confundirse -como sucede en EL CHIP EXPERIMENTAL- sigue atrayendo a lectores  y espectadores.  A mí me atrajo desde el principio,  dos películas sobre ese tema tuvieron un gran impacto en mí: La rosa púrpura de El Cairo, de Woody Allen (1985) y Matrix (1999) escrita y dirigida por los hermanos Larry i Andy Wachowski. Más tarde, con la obra ya escrita, llegó Avatar, de James Cameron (2009). Y próximamente veremos en las carteleras una nueva versión de Jumanji (cuya primera versión se estrenó en 1995, protagonizada por Robin Williams). Hay algo en ese juego de fusiones entre realidad y ficción que nos permite preguntarnos quiénes somos, que hace que nos interroguemos sobre nosotros mismos o sobre la esencia humana, sea en clave trascendente o en clave cómica. Como les sucede a Fredi y, sobre todo, a Vilma Stronger en EL CHIP EXPERIMENTAL.

Fotograma de Matrix

   Ojalá muchos chicos y chicas puedan seguir disfrutando con ellos y con Quique y  Teresa, los dos hermanos que, sin pretenderlo, sacan a Fredi y a Vilma del mundo virtual para meterlos en nuestro mundo real.

¿Real?

UN CUATRIMESTRE DE PURO TEATRO

 “Nada en el mundo que valga la pena se ha conseguido sin pasión.”

 Hegel

      Haciendo balance, este primer cuatrimestre de 2017 ha sido muy satisfactorio. En primer lugar, por haber recibido a principios de año una mención de honor en el Certamen Nacional e Internacional de Teatro Breve  “Carlos Aguilera” (Uruguay)  con la obra  El tesoro indígena. Qué duda cabe que un reconocimiento te anima a seguir adelante y te hace pensar que no vas por mal camino. Y más cuando viene del país que acogió con los brazos abiertos a nuestra gran y queridísima actriz Margarita Xirgu, la musa de Federico García Lorca.

Norman Bethune

Norman Bethune ante la ambulancia del Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre

 A finales de enero tuvo lugar en el Centro Cultural Conde Duque (Madrid) la lectura dramatizada de la obra Sangre para la libertad, basada en la vida de Norman Bethune, un médico canadiense que en 1937 se unió a la Brigadas Internacionales y que llevó a cabo transfusiones de sangre en primera línea del frente con una ambulancia medicalizada que él mismo ideó. La obra fue un encargo de los Amigos de las Brigadas Internacionales, y consistió básicamente en una dramaturgia de textos de Norman Bethune y de Jesús Majada, un experto en la vida de este médico canadiense y en uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil, el llamado “crimen de la carretera de Málaga a Almería”, en el que miles de civiles que huían de Málaga (recién capturada por las tropas franquistas) para ir a refugiarse a Almería, fueron bombardeados por mar y aire por los golpistas. La dirección de la lectura estuvo a cargo de la actriz y directora Hitos Hurtado, y en ella participó también la actriz y directora María Jesús Luque en el papel de Frances Campbell Penney, la esposa de Norman Bethune.

La última salida de Sancho Panza

Juan Jesús Luque como Sancho Panza

Luego vino el estreno en Málaga de mi última obra, La última salida de Sancho Panza -de la que ya he hablado aquí extensamente-, que subió a escena gracias al esfuerzo, el empeño y la ilusión del actor y director Juan Luque, y que promete tener larga vida.  Pero la voz de Sancho no se ha quedado sola: al haber planteado el monólogo como un ensayo en el que nuestro ilustre escudero practica delante de una silla vacía cómo decirle a su esposa, Teresa Panza, que piensa irse a correr aventuras, me vino la necesidad de escribir la réplica de Teresa. Y así surgió otro monólogo, La última carta de Teresa Panza. La escena tiene lugar tras la agria discusión que Teresa ha tenido con Sancho, tras la que este se ha resignado a quedarse en casa por la actitud hostil de su mujer. Pero no por largo tiempo, Teresa sabe que habrá un nuevo intento porque no ha conseguido erradicar de la mente de su marido la idea de irse a correr aventuras escuderiles como hizo antaño con su señor don Quijote. Al iniciarse el monólogo, Sancho está fuera de escena, durmiendo en su alcoba la borrachera del día anterior, puesto que tras la discusión con su mujer se fue a la cantina. Y Teresa le está dictando una carta a alguien a quien tampoco vemos. Una carta dirigida a la famosa Duquesa que le concedió a Sancho el gobierno de la Ínsula Barataria, porque Teresa Panza cree que la tal Duquesa -con la que llegó a cartearse mientras su esposo ostentó el cargo de gobernador- sabrá convencer a Sancho para que abandone la loca idea de partir de nuevo.

    El texto de esta segunda parte es una dramaturgia de los capítulos del Quijote que tienen que ver con Teresa Panza y de pequeños fragmentos de otras obras de Cervantes (sobre todo Trabajos de Persiles y Segismunda).

   Ambos monólogos forman la obra que he titulado En un lugar de la Mancha, que este próximo mes de julio publicará la editorial Fundamentos. Y, si todo va bien, la compañía teatral Escudero Andante (que ha fundado el propio Juan Luque junto con la también actriz Chus Bernal) la pondrá en escena.

El médico de Alepo

Momento de la representación de El médico de Alepo

    Este mes de abril un grupo de teatro joven del municipio de Puig-Reig (Barcelona), el Grup Juvenil Esplai de l’Ametlla de Merola, ha puesto en escena, en catalán, mi obra El médico de Alepo junto con dos escenas de otra obra mía, Futuro Perfecto, en las que se hace referencia a la relación padres-hijos y a la forma en que se educa a estos últimos (las escenas son Malas compañías y La democracia romana). El montaje estaba realmente cuidado y  cautivó al público al mismo tiempo por su dureza y por su poeticidad, y parte de los ingresos de taquilla se donaron a la ONG Pro-activa Open Arms, que se encarga de salvar a los refugiados que surcan el Mediterráneo intentando llegar a Europa.

     La entrega, la ilusión y el nivel de esos jóvenes actores, bajo la lúcida dirección de Juanjo Mora -que ha sabido potenciar con su trabajo lo que el texto pretendía provocar en el espectador-, me hacen pensar que en los próximos años veremos surgir una generación de actores muy prometedora en Cataluña.

Xchamana en La Purísima

El elenco actoral de LA PURÍSIMA

  También este abril, el grupo Xchamana, que representó anteriormente mi obra Amanecer en Orán, ha estrenado en Chihuahua (México) bajo la dirección de Oswaldo Tarrés, una adaptación de mi obra La aparición, que han titulado La Inmaculada y en la que el papel del musulmán es sustituida por un mormón. Este montaje ha tenido una curiosidad: el papel de Pilar, la madre que acude ante la Virgen para que la sane de su enfermedad, ha sido interpretada por un actor masculino, el propio Oswaldo Tarrés. Y al parecer esta decisión tan arriesgada gustó al público.

   Finalmente, esta primavera seguiré visitando varios centros de enseñanza en los que han puesto como lectura a alumnos de Primero y Segundo de ESO dos obras mías, El chip experimental y El delegat. Según me cuentan alumnos y profesores, ambas lecturas están gustando mucho.

¿Qué más se puede pedir?

El médico de Alepo

Decía Susan Sontag:  “La sociedad capitalista requiere una cultura basada en imágenes, necesita suministrar muchísimo entretenimiento con objetivo de estimular la compra y anestesiar las lesiones de clase, raza o sexo. Y necesita reunir cantidades ilimitadas de información para poder explotar mejor los recursos naturales, incrementar la productividad, mantener el orden, hacer la guerra, dar trabajo a los burócratas…”  Esa sobreabundancia de imágenes es lo que, a mi juicio, nos desensibiliza y bloquea nuestra empatía ante el dolor de los demás. Vemos imágenes dramáticas, decimos “pobre gente”  unos segundos y a continuación un nuevo bombardeo de imágenes, esta vez más amables (las noticias deportivas, una serie, un concurso, un programa del corazón…) hacen que nos olvidemos de ello. En mi obra “Rutas de alto riesgo” proponía ir más lejos de la “simple” pérdida de empatía para presentar al público como un grupo de turistas que visitaba un país devastado por la guerra para ver el espectáculo en primera persona. Y uso la palabra “espectáculo” con plena conciencia. Puede que ahora con Siria y los refugiados que huyen  de ella para salvar sus vidas, nos esté pasando lo mismo: pensamos “pobre gente” pero a los pocos segundos nos entretienen con imágenes más amables. Es una forma de anestesiar la conciencia. Quizá mi grito de rabia, mi manera de protestar contra la inmoralidad de nuestros políticos y de gran parte de nuestra sociedad respecto a lo que está sucediendo con Siria y con los refugiados,  es la obra que ahora os presento: El médico de Alepo. Surgió -una vez más-  del encargo de la profesora y directora María Jesús Luque, del IES Miguel Catalán de Coslada (Madrid), para las Jornadas Solidarias que este año el Centro dedica a Siria y a los refugiados. A continuación tenéis un link para comprobar hasta qué punto se implican de forma comprometida e imaginativa, alumnos y profesores en este proyecto: https://youtu.be/uQgQ_KJTXr0

Casco blancom de Alepo

Casco blanco de Alepo

 

Varias han sido las fuentes que me han inspirado esta obra: para empezar, las múltiples noticias sobre los bombardeos de hospitales en Alepo y la muerte de médicos y personal sanitario. Sólo hace falta escribir en Google “bombardeo” “hospital” “Alepo” y salen innumerables noticias. Estos bombardeos los lleva a cabo la aviación siria con soporte de los rusos, o directamente la aviación rusa.  Pero aquí no pasa nada por Rusia no es Irak ni Afganistán, no es un peón o un alfil en el tablero de ajedrez de la política mundial, es una dama. Y como es una dama nadie le para los pies por miedo a que se lo coma. Y ahí tenemos a Europa y a Estados Unidos, lavándose las manos como Pilatos. Tanto en Alepo como en Lesbos, o en Idomeni, o en los campos de internamiento controlados por el ejército griego, en los campos de refugiados en territorio turco. Qué asco de políticos. Afortunadamente hay personas de a pie, como tú que estás leyendo estas líneas, que sí se “moja” por esos a los que nuestros políticos sólo ven como peones prescindibles del tablero, son los cascos blancos que sacan gente de los escombros en Alepo tras los bombardeos aéreos, son los voluntarios de ONG o voluntarios independientes que acuden a Lesbos, Idomeni,  Tesalónica, Atenas, Líbano y adonde haga falta para intentar salvar vidas, dar consuelo, dar calor humano a gente desesperada que huye de la Muerte… Y  están también los periodistas, unos sólo van a dar la noticia pero muchos se implican, es imposible no implicarse en medio de tanto horror y tanta desesperación. Y dan fe de que Occidente ha traicionado sus valores y se ha deshumanizado dando la espalda  a refugiados que sólo hacen lo que muchos españoles en el año 1939, al final de la Guerra Civil:  huir del hambre, la represión y la muerte.

Alí Ahmad Said Esber,

Alí Ahmad Said Esber,

Otra fuente de inspiración han sido los poemas de dos poetas sirios de renombre,  Nizar Qabbani y Alí Ahmad Said Esber, éste último apodado “Adonis” y eterno candidato al Premio Nobel de Literatura. Qabbani fue diplomático y podemos encontrar en su producción tanto poesía amorosa como poesía política, sobre todo a raíz del estallido de la guerra civil libanesa, en la que la capital, Beirut, quedó dividida y destrozada, ofreciéndonos un triste paralelismo con Alepo. “Adonis” también tiene un largo recorrido en la poesía de raíz política y tiene poemas que describen con crudeza la situación de la guerra civil libanesa, que también vivió.

Nizar Qabbani

Nizar Qabbani

Esta es la sinopsis de El médico de Alepo, obra breve que se divide en dos actos: En el primero conocemos a Tarik, pediatra en un hospital de Alepo. También a Raisa, la enfermera que le ayuda a atender y a hacer las curas a los pacientes. Pero Tarik, además de médico, también es poeta y tiene algunas obras publicadas. Llega una Periodista interesada por la doble condición de Tarik (médico y poeta). Mientras la entrevista, Tarik atiende a los niños heridos que acuden al hospital. Pero en plena entrevista la aviación bombardea el hospital y Tarik muere.

   El segundo acto tiene lugar en Lesbos: un Voluntario de una ONG otea el mar con sus prismáticos esperando ver alguna embarcación con refugiados dirigiéndose a la isla. Porque a pesar del pacto que la Unión Europea tiene con Turquía para que este país frene la llegada de inmigrantes, siguen llegando algunos. La Periodista está con él. Tarik, aunque muerto, también está presente en escena pero sólo lo ve y lo oye el espectador. Llega una embarcación que trae a los únicos supervivientes de una barca de refugiados que intentaba llegar a Lesbos. Esos dos únicos supervivientes son Raisa, le enfermera del hospital de Alepo, y Hussein, el niño al que estaban haciendo las curas en el momento del bombardeo. El encuentro de la Periodista con ellos es emotivo, en gran parte por la tristeza de saber que Tarik ha muerto. Aparece entonces un soldado, que trunca las esperanzas de Raisa y de Hussein por ser acogidos en Europa y los lleva a un campo de internamiento. Las protestas del Voluntario y de la Periodista son inútiles. Pero Hussein consigue entregarles unos dibujos hechos por niños sirios, para que los repartan entre la gente y así se conciencie de lo que está pasando con siria y los refugiados.

Para obtenerla haced “clic” en el título en azul. También podéis ir a la sección “Textos en Español”.  El médico de Alepo