Una obra mía gana el “Premi Ciutat de Sagunt” 2018

” El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma!

Bertold Brecht

Tengo el placer de anunciar que mí obra Treball de recerca  (en castellano, El trabajo de Andrea) ha ganado el premio Ciutat de Sagunt en la modalidad de Teatro (Certamen Pepe Alba).

Concesión del Premio Ciutat de Sagunt. Foto: Óscar Pérez

Inspirada en la Antígona de Sófocles y en la de Jean Anouilh, Treball de recerca nos presenta a Andrea: una chica que cursa Bachillerato y elige como tema de su trabajo de investigación, averiguar qué fue de la gente que dejó el pueblo al final de la guerra civil.
Pero no consigue encontrar pistas, llega incluso a comunicarse con los lugares donde se supone que aquellas personas fueron a vivir, y nadie sabe nada. Sólo tiene unas cartas que uno de los exiliados envió desde Argentina.
Aún así, Andrea está decidida a seguir investigando. Y empieza a encontrar obstáculos, sobre todo por parte del alcalde del pueblo, pero también por parte de su madre y de su mejor amiga.
Inicialmente sólo le apoya su novio, que es el hijo del alcalde, pero deja de hacerlo cuando la relación de Andrea con su mejor amiga hace un giro inesperado.
Al final de su investigación, Andrea acaba descubriendo que aquellas personas no se fueron al extranjero y que el pueblo esconde un secreto terrible. Y pagará un precio muy alto por su descubrimiento.

  Hacía tiempo que me rondaba por la cabeza conectar el tema de la memoria histórica con el mito de Antígona. La clave me la dio una noticia que leí en un periódico digital, donde se contaba que dos alumnas del IES Pius Font i Quer de Manresa, Alejandra Ibarra y Ariadna Moyano, habían hecho un trabajo de investigación sobre los manresanos que, tras exiliarse al final de la guerra civil española, fueron deportados por los nazis a campos de concentración. En el plan de estudios de Cataluña es obligatorio realizar un trabajo de investigación de tema libre cuyo resultado se debe exponer verbalmente durante el Bachillerato, la propuesta de dicho trabajo es aprobada por un comité de profesores y el proceso de investigación y elaboración del estudio está tutorizado también por un profesor. En este caso concreto, el trabajo fue tutorizado por el profesor de Historia stolpersteine-35-200x300Jordi Pons. Gracias al trabajo de Alejandra y Ariadna, la ciudad de Manresa hizo un homenaje a las víctimas de esas deportaciones, consistente en instalar unas placas  “Stolpersteine” ante los edificios donde vivieron o trabajaron. La iniciativa surgió de  l’Associació Memòria i Història de Manresa y Òmnium Cultural del Bages (la comarca de la que Manresa es capital).   Aquí tenéis el link que os llevará a la noticia:

https://www.naciodigital.cat/manresa/noticia/64707/vint-i-una/plaques/stolpersteine/homenatjar/deportats/manresans/camps/nazis

En cuanto a la estructura, me inspiró el montaje de la obra Boscos, de Wajdi Mouawad, que vi en la Biblioteca de Catalunya dirigida por Oriol Broggi. Un montaje de una obra grandiosa y terrible –que te deja pegado al asiento-, donde, explorando los orígenes y las raíces de la protagonista, descubrimos los secretos terribles de una familia y de una sociedad.

Muntatge de Boscos, de Wajdi Mouawad, dirigida per Oriol Broggi

Montaje de Boscos, de Wajdi Mouawad, dirigida por Oriol Broggi

Treball de recerca va sobre la memoria histórica, por eso para mí tiene un significado especial recibir este reconocimiento justamente ahora, cuando hay un debate incomprensiblemente tan álgido sobre si se tienen que exhumar o no los restos de Franco en el Valle de los Caídos, y sobre si se tienen que enterrar o no, incluso con honores militares, en la Catedral de Almudena de Madrid.

He dicho que para escribir Treball de recerca me sirvió de inspiración Antígona, porque ella es castigada por querer enterrar al hermano perdedor de una guerra fratricida. En mi caso, Andrea, la protagonista de Treball de recerca, es castigada por querer desenterrar a  los perdedores.
Inicialmente, Andrea quiere investigar sobre los exiliados de su pueblo para hacerles un homenaje, pero acaba descubriendo que en realidad no se exiliaron, sino que fueron ejecutados… y que sus restos descansan en una fosa común como las que todavía hay en este país. Pero se encuentra con los obstáculos que le ponen las autoridades para impedir sus propósitos, del mismo modo que el tirano Creonte pretende impedir, con unas leyes injustas, las intenciones legítimas de Antígona de enterrar su hermano.

Antígona, montaje de Miguel del Arco

Según el Informe Anual de Amnistía Internacional para el periodo 2017/2018, “Las autoridades españolas han continuado cerrando investigaciones sobre crímenes de derecho internacional cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo, argumentando que no era posible investigar los crímenes denunciados —que incluyen desapariciones forzadas y tortura— debido, entre otras cosas, a la Ley de Amnistía y a la prescripción de los delitos. Además, han seguido sin adoptar medidas para localizar e identificar los restos de víctimas de desaparición forzosa y ejecución extrajudicial, dejando que las familias y las organizaciones interesadas lleven a cabo los proyectos de exhumación sin el apoyo del Estado.”

(https://www.amnesty.org/es/countries/europe-and-central-asia/spain/report-spain/)

Recordatorio de lo que le pasó al juez Garzón por querer investigar las víctimas del franquismo.

El Estado español es el segundo en número de desaparecidos. El primero es Camboya, que sufrió una cruel represión bajo el sanguinario régimen de los jemeres rojos (1975-1979), bajo el cual murieron 1.700.000 personas. Pero Camboya tiene el Memorial Choeung Ek (uno de los campos de la muerte de los jemeres rojos) y el Museo de los crímenes genocidas “Tuol Sleng” para honrar a  las víctimas. Además, en Camboya tienen el Día Nacional de la Memoria, para recordar las atrocidades de aquel régimen.
Y no nos vamos todavía de Camboya: La ONU y el Gobierno Camboyano constituyeron un tribunal en 2007, que entre 2010 y 2014 condenó a los principales responsables de la represión.

Igual que en el Estado Español, ¿verdad?

Treball de recerca (El trabajo de Andrea) habla de Amor, de la aceptación de un mismo y también pretende hablar de Silencio. Del silencio de una sociedad ante la injusticia. Por miedo, por conformismo, por resignación… Una sociedad que quiere creer que no hacer nada es ser neutral, cuando no hacer nada ya es tomar partido.
Y esto es grave, porque está claro que el régimen franquista todavía está enquistado en muchas instituciones: el ejército, las fuerzas de seguridad , la cúpula judicial, la fiscalía… Por un lado se otorgan medallas y pensiones vitalicias a reconocidos torturadores de aquel régimen, y por otro se persigue y se encarcela a tuiteros, titiriteros, raperos, actores… aplicándoles la Ley Mordaza, la Ley Antiterrorista, acusándolos de delitos como rebelión, sedición, insultos a la Corona, delito contra los sentimientos religiosos, delito de odio, delito de enaltecimiento del terrorismo, delito de humillación a las víctimas del terrorismo…

Antígona, además, es toda una metáfora del progreso de la Historia: los derechos se adquieren desobedeciendo las leyes injustas. Quizás ella a nivel personal no triunfa, porque al final es condenada por enterrar a su hermano desobedeciendo la ley. Pero el poder de Creonte se desgasta con el castigo que le impone a la chica. Y la sociedad que gobierna le acaba dando la espalda.

En Treball de recerca, Andrea no se enfrenta a unas leyes escritas, pero se enfrenta al silencio cómplice de una sociedad respecto al genocidio y la injusticia, un silencio administrado tácitamente por la autoridad política, que en este caso también es la autoridad económica. Afortunadamente, Andrea tiene el sentido de la justicia, de la subversión y de la desobediencia propias de la juventud.

Treball de recerca será publicada, junto con las obras ganadoras de la modalidad de novela – No tractis Déu de vostè (No trates a Dios de usted), de Jordi Ortiz- y de Poesía – Anys llum (Años Luz), de Jaume Bru i Vidal- por la editorial valenciana Onada Edicions.

ESCRIBIR PARA LOS NIÑOS DE EUROPA

A veces hay un libro, una obra de teatro, una película, que te da ganas de ponerte a escribir porque, entre otras cosas, te hace sentir que la tarea de la escribir tiene un sentido y que el escritor tiene una responsabilidad hacia la sociedad. Esto es el que experimenté cuando fui a ver la obra BARCELONA, de Pere Riera.

Barcelona_Pere-Riera

Cuando escribí EL BANDO ENEMIGO y LA ZANJA –podéis descargarlas aquí-,  sentí la necesidad de hacer mi aportación para mantener viva la memoria de unos acontecimientos, nuestra Guerra Civil y la posterior Posguerra, que muchos se emperraban en querer enterrar. Obras como ¡AY , CARMELA! y TERROR Y MISERIA EN EL PRIMERO FRANQUISMO (ambas de Sanchis Sinisterra) y ahora BARCELONA me ha hecho sentir muy acompañado.
BARCELONA explica el drama de los bombardeos que sufrió Barcelona en marzo de 1938, en plena Guerra Civil, a través de la mirada de una familia que sufre sus consecuencias. La voluntad del autor de hacer un homenaje a la memoria de tantos hombres, mujeres y niños que sufrieron aquellos bombardeos te demuestra la importancia que tiene querer mantener viva la memoria de nuestra Historia en un momento donde nuestros gobernantes nos muestran sin tapujos su deseo de no remover nuestro pasado. Y más, teniendo en cuenta que aquellos quienes lo han intentado han sido silenciados e incluso echados de nuestras fronteras, como es el caso del juez Baltasar Garzón. Pero todavía hay creadores que se mantienen tercamente alzados contra el silencio que se nos intenta imponer esgrimiendo el argumento de la “reconciliación nacional”, para no buscar culpables ni responsables entre los rebeldes que se levantaron contra un gobierno democráticamente constituido y nos sometieron a una dictadura de 40 años.

Pienso en Argentina, en Chile, en Guatemala… Países que han tenido el valor y la firmeza de llevar ante los tribunales sus dictadores.  En cambio aquí… sobran comentarios, sólo hay que mirar al nuestro alrededor. El Valle de los Caídos, sin ir más lejos, continúa siendo un lugar que a ojos del Estado hay que proteger. El Valle de los Caídos continúa siendo un lugar del que es muy difícil que los descendientes de los prisioneros republicanos esclavizados para su construcción, puedan retirar de este monumento al franquismo los despojos de sus seres queridos.

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En Buenos Aires hay una iniciativa para poner en las baldosas de la calle los nombres de los desaparecidos durante la dictadura. En Berlín esto ya se hizo con las víctimas del nazismo. ¿Y aquí? Me imagino la reacción indiferente (en el mejor de los casos) hacia una iniciativa parecida.
En el programa de mano de BARCELONA, que imita un facsímil de un ejemplar de La Vanguardia del 17 de marzo de 1938, Pere Riera dice que “esta obra es una acto de sentido reconocimiento a todos aquellos que vivieron y sonrieron cuando el cielo se llenó de buitres durante aquellos tres años de rabia”. Y añade más adelante: “Todos aquellos que nos hemos involucrado en este proyecto lo hemos hecho desde el respeto, la delicadeza y la sensibilidad precisa que se merece el recuerdo de miles de ciudadanos de este país que perdieron la vida injustamente.”
Muchos querrían que esta actitud desfalleciera, pero Pere Riera con BARCELONA nos dice a todos, y también a los que pretendemos decir algo mediante la escritura, que tenemos que permanecer tercamente alzados, como dice la canción de Lluis Llach. Porque los muertos tienen derecho a ser reconocidos como víctimas y a ser sacados de los cementerios comunes para ir a descansar allá donde a sus familias les parezca oportuno. Porque estas víctimas tienen el mismo derecho a ser reconocidas como lo están siendo los desaparecidos de Argentina y Chile y los indios masacrados de Guatemala. Y porque la Historia tiene tendencia a repetirse y por eso tenemos que estar todos atentos. Mirad si no lo que explica Pere Riera en el programa de mano de BARCELONA: “Cuanto más leía sobre este país en preguerra, más paralelismos podía hacer respecto de la situación política, social y económica que estamos viviendo ahora.” Al fin y al cabo, estamos ahora en una guerra donde las armas no son de fuego sino económicas y financieras, donde hay miedo, donde no son las bombas las que nos dejan sin casa sino los bancos.

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El programa de mano de la obra reproduce un artículo publicado a La Vanguardia el 17 de marzo de 1938 titulado “Yo peleo por los niños de Europa”. En él se pueden leer estas líneas, la vigencia de las cuales en la actual coyuntura pone los pelos de punta: “ Suponemos que a la Europa Democrática le duelen sus hijos tanto como a los hombres de la City sus dineros. Por muchas cosas combate España, pero entre otras porque los niños de Europa puedan seguir jugando. Es decir, luchamos por la subsistencia de los sentimientos cardinales. Para que los niños pervivan en una atmósfera elemental de humanidad.”

Gracias, pues, Pere, para mostrarnos que tiene sentido mantenernos tercamente alzados. Y gracias al Teatre Nacional de Catalunya por apostar por la puesta en escena esta maravilla teatral y de este monumento a nuestra memoria histórica.