Fauna de empresa (Diccionario práctico)

Este diccionario no habría sido posible sin el empeño y la ilusión que el eminente biólogo Don León Campos Montes –En Paz Descanse- puso en su confección. Convencido de que los cambios que ha sufrido el ecosistema empresarial europeo-occidental en los últimos años pueden ser cruciales para el futuro de la Humanidad, el Profesor Campos Montes centró todos sus esfuerzos en obtener financiación para organizar una expedición a los rincones donde se ocultan las especies más inaccesibles de la fauna empresarial, sin importarle los peligros que su estudio pudiese conllevar para su integridad física, al tener que aproximarse e incluso convivir con los depredadores más temibles del planeta.

Durante 10 años presentó su proyecto a diversas fundaciones, instituciones y administraciones públicas, con la esperanza de que alguna mente preclara con cargo de responsabilidad apreciase el valor que dichas investigaciones podrían tener para futuras generaciones. Pero las únicas mentes preclaras que encontró no ostentaban cargos de responsabilidad y no pudieron convencer a quienes sí los ostentaban del interés del proyecto. Afortunadamente para la comunidad científica, al Profesor Campos Montes le tocó la Lotería y pudo por fin poner en marcha su expedición.

Durante los siguientes 5 años se internó en diversas empresas del sector servicios, algunas de ellas de clima realmente hostil, llegándose a perderle la pista durante meses enteros. Acampaba en rellanos de escaleras de incendios, salas de mantenimiento, túneles de ventilación, lavabos en desuso, almacenes de material de oficina, procurando no ser descubierto por los especímenes objetos de estudio y poder observar así su comportamiento espontáneo. Este es el legado que nos dejó antes de quedarse atrapado en la trituradora de documentos confidenciales que lo devoró sin piedad.

Águila: Aunque no siempre frecuenta las cumbres más altas de la empresa por encontrarlas demasiado frías y poco hospitalarias, es una pieza clave del ecosistema puesto que su agudeza visual, combinada con su instinto, le permiten captar ideas, peligros u oportunidades únicas antes que los demás. Acostumbran a anidar en departamentos creativos, de márketing y de investigación y desarrollo.

Buitre: Envidioso del lugar que ocupan los especímenes que se elevan por encima de él, e incapaz de levantar el vuelo hasta esas alturas por sí mismo, espera paciente que a su alrededor alguien deje abandonada una buena idea, un cargo, un proyecto sin firmar, para apropiárselo como animal carroñero que es, sin gran esfuerzo, y valerse de él para ascender paso a paso hacia las cumbres más altas de la empresa.  Su naturaleza también le empuja a rondar hembras solas e incluso con pareja – asegurándose previamente de que el macho no se encuentra en los alrededores o, mejor aún, de que habita en un ecosistema lejano. Si además la hembra en cuestión mantiene una buena relación personal o profesional con las especies dominantes, su hostigamiento se hace más obstinado y muy difícil de esquivar. Es una especie en expansión.

Burro: Esta especie no tiene ni idea de en qué terreno se mueve, pero intenta disimularlo a toda costa haciendo creer a las demás especies que lo conoce perfectamente. Casi nunca lo consigue, y entonces intenta crear a su alrededor el entorno propicio para que no le cuestionen públicamente sus  decisiones erróneas. Si se sale con la suya puede llegar hasta la cima del ecosistema.

Existe una variante, el Borrico,
que a pesar de no tener ni idea de nada despierta simpatías por su buen carácter. Y como sus meteduras de pata no suelen ser tan flagrantes como las del burro, se le acaban tolerando.

Otra subespecie es el Asno. Más ignorante aún que el burro, intenta tapar su falta de conocimientos rebuznando para ridiculizar y poner en cuestión los conocimientos de quienes le rodean, ganándose muchas antipatías por ello.

 Cabrito: Así como el buitre procura no dejar rastro de su actividad carroñera, o incluso disfrazarla de esfuerzo ante las otras especies de su hábitat, al cabrito normalmente le importa un pimiento lo que sus iguales piensen de él. Normalmente lleva poco tiempo habitando en el ecosistema, llega a él creyendo que va a ser fácil escalar con rapidez y  por sí mismo hasta las cimas más altas. Y al darse cuenta de que el camino es más lento y escarpado de lo que creía al principio, intenta hacerse notar desde su modesta ubicación ante las especies dominantes, dándoles a entender que su talante, sus dotes de mando y su inteligencia están muy por encima del resto de la manada y  que por lo tanto merece estar por encima de ellos.

Cabrón: En su día fue un cabrito, cuyas expectativas no se llegaron a cumplir. Posiblemente las especies dominantes le ignoraron cuando intentó llamar su atención y se tuvo que conformar con seguir en la manada. Desde ese momento la frustración y la rabia le reconcomen y por ello es hostil a sus congéneres, mostrándose malhumorado con ellos, negándoles su ayuda en caso de necesidad, ahuyentándoles cuando se acercan a su territorio y traicionándoles a la menor oportunidad. En los comedores de empresa se le identifica rápidamente porque acostumbra a comer solo. Lamentablemente, el hábitat del cabrón se expande año tras año hacia las zonas más altas del ecosistema, con el beneplácito de las especies dominantes.

 Camaleón: Especie con el instinto de supervivencia muy desarrollado, el camaleón tiene una capacidad innata para adaptarse a las circunstancias, por muy adversas que sean. No acostumbra a dar la cara y decir lo que piensa, siempre dice lo que los depredadores esperan oír, para evitar ponerse en su punto de mira y terminar siendo una presa fácil. Intenta pasar desapercibido, sobre todo en épocas de cambios y de disputas internas, y sólo se posiciona cuando ya hay un claro vencedor (y siempre a favor de éste). Normalmente se conforma con mantener su territorio, no ambiciona ascender a puestos más altos de la pirámide trófica. Su presencia también es muy abundante en ecosistemas políticos.

Camello: Especie capaz de crear su propio ecosistema – al que denomina “chanchullo”-  dentro del hábitat empresarial, basado en la venta de sustancias psicotrópicas que obtiene de individuos que viajan por ecosistemas más exóticos. Mantiene relaciones profesionales con todas las especies de la cadena trófica, desde el insecto más insignificante hasta el individuo dominante, siempre y cuando le proporcionen a cambio la sustancia que lo sustenta, a la que denomina “pasta”. La calidad y el precio de las sustancias que proporciona van aumentando a medida que su venta asciende por la cadena trófica. A veces le desmantelan el ecosistema y entonces se joroba.

 Cerdo: Individuo cuyo pasatiempo preferido consiste en ensuciar el nombre de los demás, difamándolos a sus espaldas con bulos que hace correr. Posee la habilidad de borrar sus huellas. Su vocabulario suele ser más bien pobre y su aspecto poco elegante. A menudo descuida sus obligaciones porque está demasiado ocupado dedicándose al acoso sexual. Afortunadamente, a todo cerdo le llega su San Martín.

 Coneja: Siempre está embarazada. Provoca confusión a su alrededor y comentarios tales como “¿Pero no había parido ya?”.  Es una especie peculiar del ecosistema, puesto que sus prioridades no están puestas en el ascenso a las cumbres más altas. Por ello no acostumbra a ostentar altos cargos, renunció a la despiadada lucha por obtenerlos, y eso es lo que la protege de los depredadores arribistas y trepas, que no ven en ella un peligro para sus intereses. Sin embargo en los ecosistemas empresariales más salvajes y primitivos se la expulsa de la manada por considerarla poco productiva, nada rentable y un mal ejemplo para el resto de las hembras. En ecosistemas favorables, la presencia de la coneja tiende a estimular la actividad reproductora de las hembras comprendidas entre 26 y 35 años.

Conejillo de Indias: Espécimen joven, honesto, trabajador, de aspecto inofensivo y, ante todo, prescindible, normalmente se le encomienda un proyecto dudoso o se le nombra director de un departamento de nueva creación en el que no se tiene mucha fe o es asignado como colaborador de algún ejemplar con el que ningún otro ejemplar del ecosistema quiere trabajar (normalmente un cabrón). En semejante situación los individuos más viejos del lugar  no acostumbran a dar dos duros por él, y en la mayoría de los casos tienen razón: el conejillo de indias acaba enfermando, o huyendo, o es simplemente devorado por los depredadores. Sin embargo, en contadas ocasiones, gracias a su entusiasmo y su tesón el conejillo de indias consigue llevar a cabo su misión con éxito, y entonces se le sitúa en un lugar destacado del paisaje.

 Cotorra: Posee una habilidad admirable para hablar sin parar y para provocar jaquecas a su alrededor. Sus conversaciones –más bien largos parlamentos en los que sólo se detiene a tomar aire para poder continuar y no da opción a intervenciones ajenas- normalmente duran horas, y pueden ser sobre cualquier tema relacionado con la vida cotidiana como automóviles, compras, maridos, esposas, hijos, fútbol, novios, novias, seguros, hipotecas, programas de televisión o cotilleos de famosos.  Tiene una tremenda facilidad para pasar de un tema a otro sin previo aviso, y sin que venga a cuento. Normalmente no aspira a puestos más altos, con tener a alguien que le escuche resignadamente ya tiene más que suficiente. No se le puede confiar ningún secreto porque siempre lo acaba contando.

Cucaracha: Insecto asqueroso y repulsivo que nunca da la cara y que vive escondiéndose de cualquiera que pueda pedirle un favor. No aporta nada al ecosistema y se conforma con las migas que dejan abandonadas los demás. Vive en los sótanos del ecosistema, está convencida hasta tal punto de que las cosas no pueden ser de otra manera, que critica a cualquier individuo  que intente salir del sótano.  Su máxima aspiración es que nadie se fije en ella. A veces los depredadores bajan al sótano para pisar alguna y disfrutar oyendo cómo cruje.

Delfín: Espécimen designado como sucesor del individuo dominante del ecosistema empresarial, la actividad del Delfín se desarrolla en las altas cumbres, cerca del mismo hábitat que su protector, que por un lado le prepara para su futuro puesto de individuo dominante y por otro le protege del acoso de los grandes depredadores que quieren arrebatarle el territorio. De mediana edad, acostumbra a acumular experiencia, eficacia y reconocimiento, pero aún así es cuestionado hasta el mismo instante de su sucesión (y después también, pero siempre a sus espaldas). Si procede del sector de las águilas, puede afirmarse que el equilibrio del ecosistema pervivirá indefinidamente. Si procede del territorio de los cabritos, todo apunta a un grave deterioro del clima. En los ecosistemas políticos, el índice de mortalidad del Delfín es muy alto.

Dinosaurio: Individuo que, por su concepción de la empresa, del trabajo, de la organización, de la producción y demás leyes que rigen el ecosistema, pertenece a épocas ante-diluvianas. En su momento fue muy poderoso e influyente en la cúspide de la pirámide trófica, despertaba temor y respeto a su paso, pero en la actualidad sólo es una molestia y una reliquia del pasado. En cada ecosistema a menudo hay uno o dos, casi siempre cerca de la edad de jubilación. En aquellos ecosistemas más benignos –o en aquellos en los que su firma aún resulta indispensable- se le asigna un puesto honorífico y se le invita a quedarse en casa. En ocasiones se resiste a asumir su condición de dinosaurio y entonces resulta muy difícil dominarlo.

Esponja: Normalmente joven y activa, la esponja se caracteriza por su capacidad para el aprendizaje. Su objetivo es conocer a fondo el terreno sobre el que se instala el ecosistema empresarial en el que desarrolla su actividad, así como el comportamiento de los individuos que lo habitan, para convertirse en una experta en la materia. Sin embargo su intención última es largarse de allí y crear su propio ecosistema, para erigirse en su individuo dominante.

 Foca: Término despectivo muy expandido –sobre todo entre machos- con el que se adjetiva a hembras no anoréxicas, sea cual sea su posición en la jerarquía de la empresa. Normalmente se le aplica a sus espaldas, cuando se le dice a la cara indica que se ha llegado a una situación de crisis y enfrentamiento. Se ha detectado que a nivel fonético existe la variante fffocca, que indica desprecio, y la variante fffuucca, que indica odio y rencor. Cuanto más alto es el puesto al que una hembra no anoréxica consigue llegar, más frecuente es el uso que hacen los envidiosos de dicho apelativo sobre su persona.

Gallina: Dícese del individuo con carácter retraído y excesivamente prudente, por no decir cobarde, que no se atreve a manifestar su opinión ni a posicionarse cuando hay divisiones dentro de la manada, y que sencillamente desaparece sin dejar rastro. Jamás participa en actos reivindicativos ni movilizaciones sindicales. Normalmente el resto de la manada acaba ignorándole y dejándole solo a expensas de los depredadores.

Gallito: De género masculino, se distingue de la gallina porque antes de escurrir el bulto en presencia de los especímenes dominantes, alardea ante sus iguales de la manada con decir las cosas por su nombre, a la cara, sin importarle las consecuencias, normalmente utilizando coletillas tipo “porque alguien tiene que plantarse en esta empresa”. A la hora de la verdad nunca hace nada, pero siempre argumenta su cambio de actitud de manera muy razonable.  En el terreno del cortejo a las hembras, el gallito siempre alardea de que sus tácticas son las más eficaces. Pero jamás se le ha visto hacer demostraciones públicas de ello.

Gorila: Especie temida por su tamaño y su fuerza, su misión consiste a menudo en salvaguardar el perímetro exterior del ecosistema y protegerlo de la entrada de intrusos malintencionados. En los ecosistemas provistos de muchos recursos, a los individuos dominantes se les asigna uno o varios ejemplares de gorilas para que velen por su seguridad. En tales entornos el número y la calidad de los gorilas que protegen a un espécimen de las cumbres indican su posición dentro de la jerarquía del ecosistema.

Gusano:  Individuo capaz de perder su dignidad sin ningún reparo con tal de satisfacer los deseos de las especies dominantes, esperando ganarse su confianza mostrándoles servidumbre y rindiéndoles pleitesía. Su intención no es tanto erigirse en individuo dominante (y si lo es acaba viendo que va por muy mal camino) como compartir su hábitat con ellos y gozar de las vistas que proporcionan las alturas, aunque ello le suponga tener que vivir a ras de suelo. A pesar de convivir con especímenes peligrosos su vida pocas veces corre peligro, puesto que aquéllos le consideran poca cosa e indigno de sus fauces. Le encanta llevar cafés y decir “ya lo hago yo”.

 Halcón: Especie dominante por excelencia. Agudo, perspicaz y cruel, le encanta elevar el vuelo sobre la manada y disfrutar viendo cómo les infunde temor a su paso. Pertenece al sector menos dialogante y más intransigente de la élite jerárquica, y no le importa reconocerlo ni adquirir mala fama por ello, convencido como está de tener a Dios y a la Patronal de su lado. Cuando le echa el ojo a una presa, es prácticamente imposible que logre escapar de sus garras. Sus lugares de caza predilectos son aquellos departamentos en los que se producen más quejas. Acostumbra a anidar en un despacho de los pisos más altos, pero casi nunca se encuentra en él, prefiere patrullar sus cielos. En los ecosistemas políticos sus presas predilectas son inmigrantes y palestinos.

Hiena: Depredador astuto y peligrosísimo, la hiena se muestra amable con su futura víctima y le sonríe, intentando ganarse su confianza, sonsacarle todos sus conocimientos, compartir sus contactos y cualquier tipo de información, para finalmente eliminarla cuando le da la espalda y devorar sus restos sin dejar rastro. Su estrategia de caza siempre es la misma: elige víctimas bien situadas en su ascenso hacia las cumbres de la empresa, aprovechándose de su ímpetu, e incluso llega a abrirle camino en tramos aparentemente difíciles para que no dude de sus buenas intenciones. Una vez decide que el resto del camino ya puede hacerlo sola, la hiena elimina a su acompañante y sigue ascendiendo, disfrazándose de animal noble para ser aceptado por los especímenes que habitan las altas cumbres. En los ecosistemas políticos su comida predilecta son los delfines.

Hormiguita: Sea cual sea su puesto, la hormiguita está obsesionada por el orden, la responsabilidad y el trabajo. Nunca deja nada a medias, siempre sabe dónde está todo, su mesa es la única que dispone de bolígrafos, grapas, tijeras, clips y demás utensilios de oficina, y por ello es visitada con asiduidad. Soluciona problemas del ordenador cuando ya todo el mundo los considera irreparables. Siempre llega puntual a su puesto y nunca lo abandona antes de tiempo.

Lapa: Ser desorientado, obtuso y con poca capacidad de comprensión, necesita de un individuo competente para subsistir en el ecosistema. Una vez lo ha localizado, se le pega a la espalda y sólo lo suelta para ir al lavabo. El individuo que carga con él intenta sacárselo de encima con discursos, luego con broncas y finalmente con insultos. Entonces la lapa se suelta e intenta subsistir por sí sola un breve tiempo. Pero como nunca lo consigue acaba volviendo al mismo huésped o a otro distinto. Finalmente encuentra a alguien de anchas espaldas que la da por imposible y que se resigna a cargar con ella. Si se pega al individuo idóneo, es capaz de sobrevivir a las peores tempestades.

 Leona: Ejemplar noble que desprende seguridad en sí mismo y es capaz de defender con arrojo, decisión y valentía sus argumentos y sus convicciones como si fuesen sus cachorros, ante individuos que se encuentran por encima de ella en la jerarquía del ecosistema y que cuestionan su trabajo con ligereza. Es difícil someterla y hacer que se doblegue a la jerarquía establecida en el ecosistema, y por ello su estancia en él no acostumbra a ser muy duradera: O se cansa y se va, o se la expulsa, o se la elimina dejándola a expensas de hienas y halcones. Normalmente tiene más talento e inventiva que sus superiores, y ello es lo que le cierra las puertas a las posibilidades de ascenso.

Lince: Inteligente y cauto, administra sus recursos con suma habilidad. Tiene buenas ideas y es hábil en sus tareas, pero sólo da muestra de ello en el lugar adecuado y en el momento adecuado,  que suele coincidir con reuniones de alto nivel con los especímenes dominantes u otros especímenes de menor rango pero con capacidad para situarlo en un escalafón superior del ecosistema. Al igual que el águila, tiene un instinto especial para prever futuros cambios en el paisaje. A diferencia de hienas y cabrones, el lince no asciende en la pirámide trófica a expensas de los demás ni dejando un rastro de cadáveres tras él.

 Lirón: No suele tener una posición muy elevada en la pirámide de la empresa, y como por ello pasa bastante desapercibido puede dedicar la mayor parte del tiempo a dormitar, que es lo que más le gusta. Hay división de opiniones en la manada respecto a su conducta: a unos les parece irritante –sobre todo si ronca- y en cambio a otros les provoca ternura e incluso lástima. Si tiene buen carácter acaba convirtiéndose en una especie de mascota de la manada. Si tiene mal carácter, acaba siendo arrojado a los depredadores –a menos que sea cuñado de un espécimen dominante, que ejerce de protector suyo-.

Loro: Bichejo sin ninguna inteligencia especializado en repetir las palabras de sus superiores con alguna ligera modificación para que parezcan suyas, creyendo que de ese modo se ganará su simpatía y un ascenso. Normalmente llega a conseguir dicha simpatía, pero casi nunca el ascenso. Suele detentar algún cargo intermedio, y si consigue un cargo superior siente terribles ataques de ansiedad, porque no es capaz de asumir la responsabilidad que conlleva, sólo sabe repetir lo que dicen otros. Después de largos períodos de observación, se ha llegado a la conclusión de que no tiene personalidad. Y si la tiene, está muy oculta bajo una gruesa capa de estupidez.

Marmota: De conducta idéntica al lirón y de tamaño más grande (normalmente tiene una barriga prominente), su elevado rango en la pirámide del ecosistema le permite dormir impunemente, sin disimular como a veces tiene que hacer el lirón, rindiendo sólo cuentas ante los pocos individuos dominantes que hay por encima de él –que casi siempre prefieren que siga dormitando a que esté despierto ejerciendo su cargo, para el cual normalmente es un inútil-.

Mosca cojonera: Espécimen especializado en revolotear y posarse sobre las partes blandas de los ejemplares dominantes, produciéndoles un enorme escozor que les impide moverse a sus anchas. A ese revoloteo se suman otras actitudes molestas para dichos ejemplares, como organizar protestas en la manada, llamar a las cosas por su nombre o poner públicamente en cuestión las opiniones de un depredador influyente. Aunque proponga alternativas mejores para mejorar el ecosistema, debido a su falta de tacto y a su nula cautela normalmente acaba siendo eliminado.

Mula: Espécimen obcecado y tozudo, que no quiere ver más allá de sus narices. Una vez ha tomado una decisión ya nadie puede hacerle cambiar de idea, aunque se sepa solo y tenga que enfrentarse al resto del mundo. Pero a diferencia de la leona, no tiene argumentos razonables con los que defender su postura. Y cuanto más se insiste para que la abandone, más se aferra a ella. Ejemplar con mucho futuro en ecosistemas habitados por entrenadores de fútbol, ministros y ejecutivos de televisión.

Musaraña: Después de meses de observación ha sido imposible tener un contacto visual con este espécimen, pero al parecer a muchos individuos del ecosistema les gusta gozar de su compañía. A dichos individuos se les identifica porque pierden fácilmente el hilo de una conversación, olvidan tareas urgentes que se les había encomendado o se confunden a menudo con las instrucciones que reciben.

 Ostra: Individuo que no se siente estimulado ni por su posición ni por la tarea que tiene asignada en el ecosistema, y por lo tanto se aburre profundamente. Aún así, para intentar combatir la apatía y el tedio de vez en cuando acelera su metabolismo y fabrica una perla. Si dicha perla cae en manos de los responsables del ecosistema y es apreciada por ellos, se saca a la ostra de las profundidades y se la dota de estímulos para que produzca perlas como esa de forma más continuada. Pero en algunos casos la perla cae en manos de un depredador que, celoso del talento de la ostra, se la come cruda.

Pardillo: Animalillo recién llegado al ecosistema, convencido de que con trabajo, seriedad, responsabilidad y constancia puede ascender hacia las cumbres más altas.  Tiende a ignorar que entre los especímenes con los que debe convivir en los despachos se esconden depredadores sanguinarios y parásitos oportunistas, y casi siempre acaba sucumbiendo ante ellos. Existe una especie de pardillo muy codiciada en los ecosistemas empresariales, que se denomina “becario”.

Pantera:  Inteligente y astuta, buena conocedora del ecosistema y muy preparada, utiliza su sofisticación y su sensualidad para saltar por sorpresa sobre un espécimen dominante, al que previamente elige con sumo cuidado, sometiéndolo posteriormente a una atracción hipnótica -bajo cuyos efectos puede estar meses e inclusos años- que le facilite su ascenso a las cumbres para poder demostrar de una vez por todas, una vez ahí, lo que vale. Se ha observado que dicha conducta es una estrategia de supervivencia en aquellos entornos donde los especímenes dominantes promocionan más lo físico que lo intelectual.

Pava: Hembra que intenta fingir ante el resto de la manada que es más inteligente, sofisticada y eficiente de lo que es en realidad, sin éxito. Posee la facultad de despertar en todos ganas de abofetearla y/o insultarla y/o arrojarla por una ventana. Le encanta ir al lavabo con otras pavas y retocarse continuamente el maquillaje (casi siempre excesivo).

Perro: La conducta de este espécimen varía según quién lo haya domesticado. Los hay que se pasan el día tumbados al sol y los hay que sólo viven para hacer perrerías a los individuos productivos de su entorno y disfrutar con la cara que ponen. Sin embargo, dos son las razas por las que los individuos dominantes sienten especial predilección: el perro fiel, que jamás cuestiona a su dueño porque está convencido de que todo lo que hace está bien y es lo correcto. Le acompaña a todas partes, le aprecia y daría su vida por él. El perro guardián, que no se cuestiona si su dueño tiene razón o no, simplemente obedece sus órdenes ciegamente y le defiende de quienes le cuestionan, mordiéndoles el cuello sin piedad si es preciso. Porque sabe que mientras le obedezca, nunca le faltará comida.

Sanguijuela: Parásito asqueroso que, aprovechando su escalafón en la pirámide del ecosistema, exprime a sus subordinados hasta la extenuación siempre bajo amenazas que no se preocupa en disfrazar, y casi nunca correspondiendo dicho esfuerzo con una compensación económica adicional. Le encanta proclamar que el ecosistema empresarial debe ser lo más importante en sus vidas, y decide si sus subordinados deben seguir en él según se queden más horas o se lleven trabajo a casa, aún siendo fin de semana. Su presencia en el ecosistema degrada el clima hasta tal punto que, si ninguno de los especímenes dominantes actúa para pararle los pies, manadas enteras acaban marchándose a buscar mejores pastos.  Muy extendida en Japón y Norteamérica, su creciente proliferación en Europa es preocupante.

 Tiburón: Espécimen muy influyente y sin escrúpulos que el individuo dominante envía a otros ecosistemas con los que compite para que los ataque por sorpresa cerrando negocios con sus proveedores y/o con sus clientes. Aprovechando su habilidad para moverse largas distancias por las profundidades sin ser detectado, para luego salir disparado hacia su presa y devorarla, el tiburón llega a infiltrarse en ecosistemas hostiles al suyo para espiar sus actividades, para desestabilizarlos si cabe y, siempre que sea posible, para destruirlos. Acostumbra a llevar traje y corbata, aunque algunos se la quitan para parecer inofensivos. En ecosistemas políticos, el hábitat en el que se mueven más a sus anchas son los servicios de inteligencia.

Tigre: Nunca se le ve, pero siempre deja un rastro muy fuerte y desagradable a su paso. Tras años de observación infructuosa esperando verle aparecer, se ha llegado a la conclusión que le gusta relacionarse preferentemente con machos hidrofóbicos de toda condición, que sólo se acercan a acumulaciones de agua para beber, puesto que es en ellos donde deja el rastro de su olor. En las estaciones cálidas, quizá debido a la escasez de agua, que le obliga a moverse más entre la manada, su rastro se extiende bastante más.

 Tigresa: Hembra sexualmente muy activa, con instintos libidinosos muy desarrollados. Su cuerpo libera al aire grandes cantidades de feromonas. Consciente de que su presencia desata en los machos del ecosistema tormentas hormonales, la tigresa busca entre ellos a los individuos mejor dotados para satisfacer su exigente actividad sexual. Independiente y nada propensa a dejarse dominar, abandona al macho cuando éste empieza a provocarle tedio o a hacerle propuestas de matrimonio, y sale de nuevo a la caza. Se la puede encontrar en cualquier eslabón de la cadena trófica.

 Topo: Individuo que los especímenes dominantes infiltran en ecosistemas de la competencia para conocer sus movimientos por anticipado. A veces incluso se le infiltra entre los miembros de la manada del ecosistema propio, para detectar elementos hostiles y disidentes. No tiene la velocidad, la corpulencia y la ferocidad del tiburón y por ello nunca se da a conocer, pero se aprovecha de su pequeño tamaño y de su apariencia inofensiva para recabar todo tipo de información que pueda interesar a su amo.

 Tortuga: Individuo de metabolismo lento y de reacciones químicas cerebrales pausadas. Suple su falta de velocidad con la constancia, tomándose su tiempo para hacer las cosas. Normalmente no asciende en la cadena trófica porque hay otros individuos mucho más rápidos que él, es objeto de burlas por parte de compañeros desaprensivos y recibe reprimendas por parte de cabrones y sanguijuelas. Pero su duro caparazón lo mantiene invulnerable a sus efectos. Su ritmo de vida y de trabajo lo hacen inmune al stress, a la ansiedad y a los infartos, y por ello su longevidad es mucho más elevada que la de la mayoría de especímenes que lo dejan atrás en su carrera por ascender a la cima.

Vaca marina: Término ofensivo con el que ciertos especímenes primitivos –sobre todo machos- adjetivan a hembras gordas o más voluminosas que aquéllas a las que denominan “focas”. Sin embargo jamás lo usan en presencia de la hembra en cuestión, sólo lo usan entre ellos, y les hace mucha gracia. Cuando la vaca marina se entera arremete contra el grupo de individuos que la define en tales términos, atacándolos con ferocidad. Se puede identificar al individuo que ha sido objeto del ataque de una vaca marina porque durante semanas lleva marcados cinco dedos de la mano en la mejilla.

 Vaca sagrada: Espécimen que ha alcanzado las más altas cumbres del ecosistema por razones que nadie logra entender, y al que se protege con una capa de fe reverente y supersticiosa que le hace intocable, incuestionable e inmune a las críticas. Normalmente se debe recurrir a embadurnarle con dicha capa cuando su labor en el ecosistema es poco eficaz y muy cuestionable. Es un serio candidato a dinosaurio.

Víbora: Reptil que se agazapa bajo la sombra de mesas de despacho, observando la situación desde su escondrijo y esperando a que el terreno esté despejado para reptar hasta una sombra que le dé mejor cobijo. Si se la molesta no duda en morder e inocular su mortífero veneno, que puede terminar con la vida de la víctima. Sus víctimas pueden ser individuos de otras especies más grandes que, despreciando su tamaño, la consideran poco peligrosa, o pobres desprevenidos que ignoraban su presencia y pretendían cobijarse en su despacho. El individuo dominante del ecosistema nunca la pierde de vista, y si la víbora se atreve a acercársele dispuesta a morder, le echa encima los halcones para que acaben con ella.

Zángano: Individuo vago que no se molesta ni en fingir que trabaja. Su única preocupación es gozar de las comodidades y el sueldo que le da su puesto, así como matar el tiempo de trabajo de la forma más entretenida para que pase deprisa. Para ello dispone de una alta gama de entretenimientos, como leer el periódico, conectarse a internet, jugar a batallas de barcos o salir al bar de enfrente. Tiene una habilidad especial para inducir a otros individuos a acompañarle a tomar algo, y para conseguir que sean ellos los que paguen la cuenta haciéndoles creer que se ha dejado la cartera arriba. Su hábitat preferido se halla en ecosistemas burocráticos y funcionariales.

 Zorro: Animal astuto y escurridizo, buen conocedor del terreno en el que se mueve, consigue a menudo esquivar a los depredadores y carroñeros más agresivos, llegar a las cimas más altas y erigirse una vez allí en individuo dominante del ecosistema. Al igual que águilas y linces, posee una aguda visión que le permite anticiparse a los acontecimientos. Pero posee un olfato más fino y un oído más agudo que ellos y, ante todo, un sentido de lo práctico mucho más desarrollado. Independiente y amante de la libertad, puede fingir cuando le conviene que se le ha domesticado hasta que considere oportuno demostrar que no es así. Aún siendo un depredador, nunca mata más de lo necesario y jamás lo hace por placer. Su presencia en las cimas, si sabe rodearse de un entorno adecuado, suele ser beneficiosa para el ecosistema.

Especímenes que por su condición merecieron una  mención aparte

 Banquero: Espécimen especialmente peligroso, se encuentra en la cúspide de la pirámide trófica. Se mueve por espacios desde los que puede observar todo el ecosistema, para decidir cuándo y de qué forma intervenir en él, puesto que cree conocer bien el comportamiento del resto de animales que lo habitan.

Depredador insaciable, sabe aprovechar el carácter gregario de las especies más débiles, confiadas e indefensas para dirigirlas hacia precipicios en los que se despeñan de forma masiva, para  luego darse su particular festín.

Su grado de empatía con el resto de individuos de su hábitat es muy bajo, llegando a expulsar de sus cuevas y madrigueras a  familias enteras  de  una amplia variedad de especies, para después dejarlas vacías, sin ocuparlas.

Los banqueros se muestran muy corporativos entre ellos mientras consideran que están en igualdad de fuerzas. Pero cuando uno percibe  que otro congénere está mostrando señales de debilidad, se lanza con gran violencia sobre él para devorarlo y hacerse con su territorio.

Casi siempre actúa en perfecta simbiosis con otra especie peligrosa, el Político, al que, si se muestra colaborador, alimenta y da cobertura.

Político:   La evolución de este espécimen, salvo contadas excepciones,  acostumbra a sufrir una metamorfosis curiosa: en su etapa de juventud, el político se nutre de idealismo y altruismo, y suele mostrar al resto de especies una imagen de vocación de servicio. Ello provoca que a menudo gran cantidad  de  individuos se confíen y no sólo  le dejen rondar su territorio, sino que incluso llegan a recurrir al político para enfrentarse a peligros que amenazan su integridad y la de sus congéneres, confiando en su ayuda.

A menudo  este espécimen resulta desconcertante, porque lo que dice casi nunca es acorde con sus actos, sin embargo en ciertos períodos de su ciclo vital, llamados electorales, se esfuerza para parecer  coherente y consecuente.

Pero al llegar a la madurez  la disparidad entre su discurso y sus actos se hace más palpable, puesto que en esa etapa el político suele aprovechar las ventajas que ha obtenido de los especímenes que le han elevado a la cima de la cadena trófica, para otorgarse privilegios y acumular recursos del ecosistema en beneficio propio y/o del Banquero, con el que acostumbra a actuar en perfecta simbiosis.

En esta fase evolutiva el político abandona definitivamente la actitud empática con el resto de especies, que le caracterizaba en su etapa de juventud, para acceder a puestos privilegiados dentro del ecosistema empresarial. Y se  establece de forma vitalicia en asientos de consejos de dirección, despachos financieros, oficinas de asesoramiento y organimos internacionales de control.

Su hábitat se extiende por todo el planeta, aunque se encuentra especialmente cómodo en Latinoamérica, África y Europa Meridional.

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