COMO AGUA DE MAYO

lincolnVer LINCOLN en la actual coyuntura política que vive  España proporciona al espectador un valor añadido. En momentos en los que uno se siente tan decepcionado de lo que nos puede proporcionar la política -por obra y gracia de muchos de nuestros (supuestos) representantes-, LINCOLN es una inyección de moral. Nos recuerda que en el pasado hubo auténticos Hombres de Estado que estuvieron a la altura de lo que el Pueblo que les votó esperaba de ellos. Y que, por lo tanto, esa clase de Hombres puede volverse a dar en la política… incluso en nuestro país.

       Nuestro siglo XIX dio políticos de talla cuyas vidas son dignas de ser llevadas al cine, como los padres de la constitución de 1812, pasando por Espartero, Serrano, Prim, Salmerón, Pablo Iglesias, Sagasta, Maura… También nuestro siglo XX nos dio nombres ilustres como Azaña, Macià o Companys durante la Segunda República y como Adolfo Suárez o Carrillo en la Transición. Aunque no deja de ser curioso que el estadista (por llamarle de algún modo) que se lleve el mayor reconocimiento en lo que se refiere a dimensiones monumentales sea precisamente un dictador de infausto recuerdo como Francisco Franco. Y que en cambio el monumento a los héroes del 2 de mayo, por ejemplo, esté semiescondido en el Paseo del  Prado y los políticos más emblemáticos del S. XIX descansen en un panteón -el Panteón de los Hombres Ilustres- semiescondido también en una esquina del recinto de la Basílica de Atocha.

todos los hombres del presidente2Pero volvamos al cine. Concretamente a nuestro cine. Me parece sintomático que no haya interés por hacer películas sobre nuestros políticos. Es cierto que hay excepciones, se han hecho películas,  telefilms e incluso mini-series sobre María Zambrano, Macià, Companys, Clara Campoamor o Adolfo Suárez. Pero la lista termina en la Transición.

En condiciones normales, en este país se tendrían que estar ya escribiendo guiones y preparando proyectos relacionados con la corrupción política. Mirad por ejemplo lo que pasó en Estados Unidos con el caso Watergate: en 1974 el Presidente Nixon dimitía y en 1976 ya estaba en las pantallas la película de Pakula “Todos los hombres del presidente” .  Pero claro, la realidad en la que se basa la película es mucho más atractiva que la nuestra: fruto de la investigación de la prensa, se descubre una trama política oscura y corrupta que lleva a un presidente a dimitir. En cambio, si en nuestro país la prensa descubriera una trama política oscura y corrupta al final nadie terminaría dimitiendo, como mucho lo castigarían un ratito de cara a la pared y ya está. Y claro, entonces el argumento de una película basada en los hechos reales, con un final así, perdería mucho.

todos a la cárcelEs cierto que a principios de los 90 hubo una excepción a tener en cuenta, la película de Berlanga TODOS A LA CÁRCEL -sugerente y significativo el título, ¿verdad?-. Pero para de contar. Berlanga fue para la sociedad y el cine españoles lo que Aristófanes para la sociedad y el teatro atenienses: un crítico implacable. Aristófanes no tuvo miedo de poner en evidencia, con pelos y señales, a los que abusaban y se aprovechaban de sus cargos públicos. En mi opinión Berlanga hizo otro tanto, especialmente desde “La escopeta nacional”. Es cierto que en Teatro tenemos a críticos implacables y comprometidos como Juan Mayorga. Que tenemos en cartelera obras de Teatro como “Poder absoluto” o “Pàtria”. Pero echo de menos esa valentía en el cine y ya no digamos en la televisión.

forgesHasta hace poco me preguntaba por qué los ciudadanos de este país dejamos que políticos corruptos queden impunes. Y no sólo eso, incluso se les vota masivamente. La respuesta la hallé en EL PAÍS del día 3 de febrero. Según los datos de una encuesta, el 69 % de los españoles está de acuerdo con la siguiente afirmación: “La corrupción que hay ahora en España se debe a una crisis de los valores morales y cívicos de nuestra sociedad que hace que muchos admiren a quienes se enriquecen, sin importarles la forma en que lo han hecho”.

En fin… ¡qué le vamos a hacer! Yo, con vuestro permiso, me refugiaré en películas como LINCOLN o TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE y seguiré soñando -iluso de mí- en un mundo con estadistas de altura, en el que los políticos corruptos no quedan impunes.

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