ESPERANDO A GODOT EN IDOMENI

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Massoud es un niño sirio de 8 años que llegó con su madre y cuatro hermanas más a Lesbos en marzo. Iban al encuentro de su padre, que consiguió llegar a Alemania y ahora tiene un trabajo allí; pero al llegar a Idomeni siguiendo la vía del tren se encontraron con la frontera macedonia cerrada. Ahora él, su madre y sus hermanas se “alojan” en la parte central de una gran tienda de campaña montada por Médicos Sin Fronteras, en un cubículo formado por dos literas alrededor de las que han puesto unas mantas proporcionadas por ACNUR, a modo de cortinas, para poder tener cierta sensación de intimidad y privacidad. Como él, muchos otros niños viajan solos con sus madres con la esperanza de llegar a Alemania. Algunos para reencontrarse con sus padres, que llegaron allí a modo de avanzadilla; otros simplemente huyendo del horror de la guerra y la muerte, no tienen un padre que les espere en ninguna parte porque murió víctima de la guerra, de la represión, de las fuerzas de seguridad turcas -que intentan evitar con todos los medios a su alcance que los refugiados se echen al Egeo para llegar a Grecia- , o víctimas del propio mar Egeo.

Massoud

Massoud

Así pues, Massoud encima debe considerarse afortunado. Porque su padre vive y le espera en Alemania, porque aún le queda una madre que cuida de él, porque ha conseguido sortear a las mafias que trafican con niños y porque se aloja en una tienda de campaña que no se llevará el viento ni difícilmente se inundará en caso de lluvias torrenciales, como las que están cayendo en estos últimos días y que han dejado inservibles centenares de tiendas. Su madre también debe sentirse afortunada, porque no ha perdido ningún hijo en la difícil travesía del Egeo y porque no tiene que dar a luz estando en Idomeni. Y es que a las que tienen que dar a luz se las llevan al hospital de Kilkis (la capital de la demarcación) y allí se les hace una cesárea sin contemplaciones y tras dos o tres días ingresadas se las devuelve a la mugre y a las condiciones nada higiénicas de Idomeni, a pesar de los esfuerzos de Médicos Sin Fronteras, de Médicos en Acción o de los médicos independientes que ejercen en una furgoneta acondicionada como ambulatorio que en Idomeni se conoce como “Alivio Dolores”.

Tanqueta de la policía macedonia custodiando la valla fronteriza de Idomeni

Tanqueta de la policía macedonia custodiando la valla fronteriza de Idomeni

Conocí a Massoud mientras ayudaba a los bomberos de EREC (Equip de Rescat i Emergències de Catalunya) a hacer un censo para repartir semanalmente a cada familia de Idomeni una bolsa con verdura y fruta. Cuando llegué como voluntario ya estaban haciendo diariamente  un reparto entre 450 familias, que recibían la bolsa dos veces por semana. Pero los refugiados les pidieron que hicieran sólo un reparto para así poder llegar a más familias. Porque si los refugiados de Idomeni comen, visten y tienen atención médica y anímica es gracias a las ONG y a los voluntarios que les asisten y que vienen de todas partes de Europa para dejar claro con sus hechos, con su solidaridad y con su entrega que ellos no tienen nada que ver con los gobiernos de sus países, gobiernos que les han cortado el paso a esos miles de seres humanos que huyen de la guerra, la muerte y la desesperación, les han denegado ayuda  y pagan a Turquía para que les haga el trabajo sucio y con toda seguridad ofrecen a Macedonia contrapartidas que ignoramos a cambio de que mantengan la frontera cerrada. Y miran hacia otro lado cuando los refugiados que logran llegar a Macedonia a través de las montañas son apaleados en el monte por la policía macedonia, que les devuelve maltrechos a Idomeni.

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Al parecer la ayuda que voluntarios independientes y pequeñas ONG ofrecen a los refugiados no está bien vista por las autoridades, porque cada vez con más frecuencia los controles policiales que hay en los accesos a Idomeni les complican e incluso les prohíben el paso, dificultando  a sabiendas la distribución de comida. En cierta ocasión incluso se llegó a impedir el reparto matinal de leche entre los niños y en otra ocasión tuvimos que coger caminos secundarios hasta dar con un control policial más permisivo para que nos permitiera proveer al campamento de potitos, pañales y leche materna en polvo. ¿La razón? Dificultar más todavía el día a día de los refugiados en Idomeni para que adopten la solución que les ofrece el gobierno griego con el beneplácito de la Unión Europea: acudir a los campos oficiales regentados por el ejército, donde se les dice que serán bien atendidos y vivirán en mejores condiciones. Con ese fin diariamente se fletan autocares a Idomeni para transportar gratuitamente a esos campos a los refugiados que lo deseen (campos en los que, por cierto, pueden entrar muy pocas ONG). Con ese fin ACNUR ha instalado en Idomeni una megafonía que recuerda varias veces al día que existe esa opción. Y lo cierto es que el número de refugiados que desfila hacia esos autocares crece día a día. Pero la razón principal por la que acuden a los campos oficiales no es la comodidad: el gobierno griego les advierte que sólo renovarán su permiso de estancia en Grecia (que se les dio a su llegada a Lesbos o a Quíos por una validez de 3 meses) si abandonan Idomeni y van a esos campos oficiales. Así pues, la Unión Europea adopta a través de Grecia una solución históricamente muy suya: escurrir el bulto. Idomeni dejará de existir, sí, lo cierto es que tiene los días contados. Pero para esconder el problema debajo de la alfombra.

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Y tras Idomeni, que a día de hoy debe tener unas 8500 personas, vendrán los otros campos que hay cerca de la frontera macedonia: el ubicado en una estación de servicio EREK (con unas 2000 personas, la mayoría kurdas), el de la estación de servicio BP y el que se estableció alrededor del hotel Hara. Todos ellos de forma espontánea, al cerrarse la frontera los refugiados decidieron instalarse allí y permanecer a la expectativa.

Campamento de EKO Station

Campamento de EKO Station

Es sorprendente ver que, a pesar de la precariedad de sus vidas, a pesar del hambre y de las necesidades que pasan, los refugiados -lejos de lo que podrían pensar algunos- no roban en las tiendas de esas estaciones de servicio o de la estación de tren, muestran un respeto absoluto, ejemplar diría yo, por esos negocios ajenos. Es más, en la estación de servicio EKO por ejemplo pagan resignadamente los 2 euros que les piden por ducharse -los que pueden permitirse pagarlos, claro-.

Tienda y bar de EKO Station

Tienda y bar de EKO Station

Sábado 21 de mayo. Lleva todo el día lloviendo con intensidad e Idomeni se ha convertido en un barrizal. Muchas tiendas se han inundado e incluso han quedado cubiertas por el agua. Un grupo de voluntarios decidimos coger botas de agua para niños y calcetines del almacén central de material -fruto de donaciones- que hay al servicio de las ONG y repartirlas entre el mayor número de gente. Massoud acude a la fila de reparto. Nos cuenta que su madre no puede ir porque debe quedarse al cuidado de sus hermanas pequeñas y tampoco puede llevarlas consigo hasta nuestro punto de reparto a causa de la intensa lluvia. Le ha encargado a él que pida las botas para sus hermanas y Massoud me dice qué números de pie necesita. Un niño de 8 años haciéndose cargo de su familia. Pero él lo asume con una simpatía y un optimismo desbordantes, está convencido de que a pesar de lo que él y su familia están viviendo, un día logrará reunirse con su padre.

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Massoud se va tan contento con sus botas. Es la última vez que le veo, al día siguiente cogeré el vuelo que me llevará de regreso a casa. Antes de irme de Idomeni miro a mi alrededor. Al igual que en Esperando a Godot, Idomeni está lleno de vagabundos como Vladimir y Estragón. Miles. Como  ellos llegaron a un lugar indeterminado en un camino, junto a un árbol. Como a ellos su ropa andrajosa y sus botas no les vienen bien. Pozzo, el propietario de las tierras en las que esperan la llegada de Godot, aquí es el gobierno griego que en el mejor de los casos les observa con desconfianza. ¿O quizá Grecia en esta versión de la obra de Beckett es Lucky, el criado atado a una cuerda,  y su amo es la Unión Europea? Sí, probablemente ésa sea una interpretación plausible.  Lo que sí es cierto es que aquí ocurre lo mismo que en el Segundo Acto de Esperando a Godot: Pozzo y Lucky se han vuelto ciegos y mudos. Al igual que la Unión Europea.

Mientras tanto, más de 50.000 refugiados siguen esperando a Godot en Grecia.

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Visita al IES ALFREDO KRAUS de Madrid.

Photocall del IES Alfredo Kraus con motivo del día del libro.

Photocall del IES Alfredo Kraus con motivo del día del libro.

El pasado lunes 25 de abril, con motivo de los actos de celebración del Día del LIbro, tuve varias charlas con los alumnos y alumnas de Primero de ESO del IES ALFREDO KRAUS. Me invitaron a propósito de mi obra teatral EL CHIP EXPERIMENTAL, que habían leído en clase. Hablamos de lo que lleva a un escritor a escribir, les puse ejemplos sacados de mi propia experiencia para explicarles hasta qué punto un escritor vuelca parte de sí mismo en sus historias y en sus personajes. Comentamos también algunos recursos que hacen que la trama evolucione y crean interés por la historia, como la creación de conflictos externos e internos, los objetivos de los personajes, las urgencias, la aparición de obstáculos y las tensiones amorosas no resueltas. Pusimos ejemplos con El Chip Experimental pero también con novelas muy conocidas que algunos de ellos habían leído, como la Saga de Harry Potter, la Saga Crepúsculo o El Señor de los Anillos. Fue un dia muy agradable, en el que también tuve ocasión de escuchar sus comentarios y sus críticas constructivas sobre mi obra.

A continuación podréis ver  algunas de sus opiniones y reflexiones. Las imágenes están inspiradas en las que aparecen en El Chip Experimental, obra de  la ilustradora Ximena Maier.

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Próximas funciones

Próximamente coincidirán en la cartelera varias obras mías. Aquí tenéis un adelanto.

Sábado 23 de abril y sábado 30 de abril: RUTAS DE ALTO RIESGO.

Sala La Usina. Madrid.

Compañía Tassili Teatro.

RUTAS DE ALTO RIESGO CARTEL 2016“Esta obra, una ironía salvaje y aparentemente absurda, es sin duda un reflejo de los caminos antihumanos por los que a veces se mueve la mal llamada humanidad. La banalidad del mal, ese análisis de Hannah Arendt que señala la posibilidad de que el más sencillo y humilde de los humanos puede convertirse en el peor de los torturadores o incluso en un asesino, está presente en esta obra. La fatalidad y la curiosidad malsana se unen en un coctel que acaba haciéndonos dudar si podemos de verdad llamar humanidad a nuestra especie precisamente por la ausencia de la misma.

A lo largo de 60 minutos, por desgracia plenos de actualidad, descubriremos hasta donde puede llevarnos la manipulación y el servilismo y aunque siempre se dice que uno puede negarse a un acto y decir “no”, la falta de luz en la que podemos llegar a encontrarnos convierte a ese “no” en algo inexistente y es entonces cuando…”

 

 5, 6, 7, 8, 12, 13, 14 y 15 de mayo: P.I.G.S.

Sala Urte Teatro. Málaga.

Compañía: Trenéticos & Teatro Inflamable

teatro-pigs-(23)“Estamos en un Teatro donde aparentemente se va a representar una obra inspirada en Hamlet. Pero al poco de empezar, descubrimos que la Compañía Teatral se ha sumado a una iniciativa  que llevan a cabo otras asociaciones de los países de la Unión Europea llamados despectivamente PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), para organizar una consulta popular con el fin de saber si los ciudadanos de estos países en crisis quieren continuar perteneciendo a una Unión Europea que defiende antes los intereses de los bancos que los de las personas, o no. Descubrimos que esta iniciativa ha sido prohibida y condenada tanto por las autoridades  de Bruselas como por los gobiernos de los países afectados. Pero descubrimos también que esta Asociación Cultural, como tantas otras de Portugal, Italia, Grecia y España, piensa convocar igualmente la consulta popular entre los espectadores. Sin embargo la policía se entera de sus intenciones.

 

Jueves, 19 de mayo: ARRODILLADA POR DENTRO.

Centro Cultural La Corrala – UAM. Madrid.

Compañía: Nuevo Teatro Fronterizo.

Ciclo “Mujeres de Papel”

Mujeres de papel“A lo largo del siglo XX, mientras un número creciente de mujeres luchaban en Europa y en América por alcanzar una mayor visibilidad en sus respectivas sociedades y por abrir un camino hacia la igualdad, la literatura -especialmente la narrativa- pareció acompañar y quizás estimular estos procesos creando una galería de personajes femeninos que, en su momento y en su país, contribuyeron a romper no pocos tópicos y a levantar tabúes seculares.

El NTF propone, así, una serie de monólogos y/o escenas breves inspiradas en una serie de novelas del s.XX en las que el autor o autora destaca a sus protagonistas, mujeres imaginarias que en su tiempo (y aún hoy) significaron una importante ruptura de los estereotipos femeninos vigentes. Este trabajo de creación sobre textos narrativos preexistentes, toma forma y cuerpo en dos funciones teatrales que entrelazarán los monólogos de estas heroínas de papel, cuestionadoras de una idea de mujer que ha prevalecido durante siglos en la cultura occidental.

Arrodillada por dentro es la adaptación de la novela “La Plaza del Diamante”, de Mercè Rodoreda. A partir de una carta y un diario que le deja a su hija, Colometa le cuenta su historia: la difícil convivencia con su marido, la relación con las palomas de su palomar y su experiencia personal con la llegada de la República, la Guerra Civil y la Postguerra. Llega a arrepentirse de algunas de las cosas que le cuenta, pero ya es demasiado tarde para cambiarlo.”

Jueves, 30 de junio: AMANECER EN ORÁN.

Teatro de Cámara de la Facultad de Artes. Chihuahua. MÉXICO.

Compañía: Xchamana

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Bilal e Hicham, únicos inmigrantes ilegales que sobreviven al naufragio de una patera, llegan a nuestras costas. En la playa, un Hombre que forma parte de una mafia los extorsiona proponiéndoles llevarlos a Málaga a cambio de dinero. Si no aceptan, los entregará a las autoridades.

El chip experimental en el IES Montserrat Roig de Sant Andreu de la Barca

Un año más, los alumnos de Primero de ESO del IES Montserrat Roig de Sant Andreu de la Barca han leído (y han dramatizado) El Chip Experimental en la clase de Lengua Castellana. Y la próxima semana tendré un encuento con ellos para intercambiar impresiones al respecto. Obviamente eso supone una gran satisfacción para mí . Pero lo que además me sigue pareciendo muy gratificante es que una lectura teatral sea, año tras año, del agrado de los chicos y chicas de esos cursos.  Porque lamentablemente el Teatro es un género que se cuida muy poco en lo que respecta a esas edades. Prueba de ello es que, dentro de la amplísima oferta de narrativa para jóvenes, las colecciones dedicadas al Teatro se pueden contar con los dedos de una mano. Y  sin embargo desde 2007 -cuando se publicó El chip experimental- no dejan de llegarme noticias de que los alumnos se lo pasan muy bien haciendo dramatizaciones en clase durante la lectura de la obra. Como afortunadamente también ha sucedido esta vez con los alumnos del IES Montserrat Roig.

    Y  es que el Teatro tiene ese factor añadido que lo hace lúdico y festivo, sin que por ello deje de ser pedagógico y didáctico, todo lo contrario: la oportunidad que ofrece de “poder ser otro” durante un rato, de poder  “jugar” con la literatura y con las palabras, de poder confeccionar un atisbo de personaje a partir de  uno mismo, forma parte de su esencia. Ese juego que te hace sumergirte sin darte cuenta en la comprensión del texto por el hecho de participar tú en él encarnando un personaje, es un factor motivador muy importante. Y no lo digo sólo como dramaturgo, hablo también como alumno de 12-13-14 años que fui, como estos chicos y chicas que han leído la obra. Porque fue la fascinación que sentí cuando era adolescente por ese trabajo de encarnación de los personajes a través de uno mismo, lo que me llevó a apasionarme por el Teatro.

 A continuación muestro algunas opiniones y comentarios de los alumos sobre El chip experimental, que los profesores del IES Montserrat Roig  han tenido la amabilidad de seleccionar para mí. A todos ellos (tanto alumnos como profesores) mi más sincero agradecimiento:

Este libro me ha gustado porque detalla cómo son los personajes.  A medida que vas leyendo te engancha y te entretiene.  El Chip experimental es una historia muy buena y divertida. Lo recomiendo a los más jóvenes para desarrollar su imaginación.  

                                                                                                          Gisela 1B

 

Me ha gustado porque narra la situación de una familia normal de clase media con una historia alocada con gancho, sin alargarse mucho y narrado de una forma diferente y única. Una obra muy singular y divertida.  Mi personaje preferido es Vilma porque muestra una persona aparentemente dura pero con un buen corazón.

     Mi parte Preferida es la que Vilma empezó a atar a Fredi, Teresa y Quique y se negó a escuchar a cualquiera que le dijera algo. Fue muy cómico.

                                                                                              Alina Rodríguez 1B

 

El libro el chip experimental me ha parecido  muy entretenido de leer, me han gustado mucho los personajes, el tema del libro y sobre todo que haya una parte teatral y cómica. Sobre los personajes, me han parecido adecuados para el tema en el que está basado.

Andrea Ruiz Luque  ESO 1E

 

Me ha gustado mucho este libro por su contenido un poco humorístico y sus personajes tan concretos. El hecho de ser un libro teatral me motiva más a seguir leyéndolo.   Lo recomiendo mucho. 

Marc López Paredes   ESO 1D

 

A mí este libro me ha gustado mucho porque los personajes transmiten muchos sentimientos y porque los libros de ficción normalmente tienen en algún capítulo,  alguna cosa de comedia y eso te divierte y te apetece leer aún más el libro.

 Y también me ha gustado porque da mucha información del lugar donde están y  lo que está sucediendo en diferentes sitios de la historia.

                                                                                      Francisco Bausa  ESO 1E

 

Su libro me gusta por su argumento y sus personajes creativos. La escena que más me gustó fue cuando Vilma ató a todos en sillas. También tengo que decir que me lo pasé bien representando la obra del Chip Experimental. En resumen: me ha gustado la obra.

                                                                                                          Joel Heredia 1A

 

Este libro me ha gustado porque explica la historia de dos hermanos que se quedan una noche solos en casa y su padre (que es un gran informático) estaba en proceso de inventar un chip que haría que los videojuegos parezcan más reales. Su padre les advierte que no jueguen ni utilicen el chip, pero ellos no le hicieron caso, así que lo probaron y aparecieron los protagonistas de sus videojuegos favoritos, y después no sabían cómo volverlos a meter en el videojuego…

                                                                                               María Rodríguez 1A

 

Este libro ha sido uno de los más interesantes que me he leído este curso y la verdad es que me ha gustado mucho.

     Lo que más me ha gustado ha sido el final cuando Fredi le dice a Vilma que le dé un beso.   Gracias a este libro mi profesora de lengua castellana nos propuso hacer una obra de teatro con cada uno de los personajes.  Esta obra fue divertida, ya que interpretar a estos personajes nos ha gustado mucho.

 María Castaño 1B

 

Este libro me ha parecido que es muy divertido y el hecho de que sea un diálogo me parece muy original por su parte.  Mi personaje favorito es Vilma por su fuerza y su toque gracioso. De los chicos no puedo elegir por que los dos son perfecto para mi gusto.

Mi nota del libro seria de 10/10

MUCHÍSIMAS GRACIAS POR VENIR.

Elba Murillo 1rB

La maestra de Phnom Penh

                                                   “La violencia es el miedo a los ideales de los demás.”

Mahatma Gandhi.

Estos días han tenido lugar en el IES Miguel Catalán de Coslada las V Jornadas Solidarias, una actividad en la que se implica anualmente toda la comunidad escolar del Centro y en la que se escoge un país del mundo (siempre entre los más desfavorecidos) y se organizan todo tipo de actividades para conocerlo mejor -siempre con el soporte de una ONG vinculada a dicho país-: Artesanía, cocina, bailes, costumbres, conferencias…y también Teatro: se escribe una obra para la ocasión, que permita al espectador conocer mejor la situación, la historia y/o la cultura del país. Este año las Jornadas Solidarias se han dedicado a Camboya y la profesora, directora y actriz María Jesús Luque me propuso escribir un texto de una media hora de duración. Estuvimos hablando y finalmente decidimos que la obra trataría sobre el genocidio de los Jemeres Rojos bajo el mandato de Pol Pot, porque es una etapa oscura de la historia de ese país (y de la historia de la Humanidad, comparable al genocidio nazi) que ha marcado su historia reciente: miles de personas obligadas a evacuar las ciudades para ir a realizar trabajos forzados al campo en largas marchas, cierre de hospitales, maestros e intelectuales perseguidos y ejecutados por considerarlos enemigos del régimen (de hecho cualquier persona que supiera leer y escribir fue considerada enemiga del régimen, hasta el punto de que una persona con gafas ya era sospechosa), ejecución indiscriminada de familiares y allegados de los condenados aun en el caso de que fueran niños…  Los Jemeres Rojos llegaron incluso a matar bebés porque consideraban que así cortaban el mal de raíz.

En la entrada del Memorial Choeung Ek, monumento conmemorativo en honor a las víctimas ejecutadas por los Jemeres Rojos, hay una placa que dice así:  “Con estupor, ante nosotros, imaginamos la voz dolorosa de las víctimas maltratadas por los hombres de Pol Pot con palos de bambú o azadones y apuñaladas con armas blancas. Nos parece estar viendo las escenas de horror y pánico. Los rostros heridos de personas fatigadas por el hambre o por los trabajos forzados o torturadas sin misericordia en sus famélicos cuerpos. Murieron sin dar las últimas palabras a sus parientes y amigos. Como si fueran alimañas. ¡Cuán amargo final viendo a sus niños queridos, esposas, maridos, hermanos o hermanas atados fuertemente antes de ser masacrados! Aquel momento en que esperaban por turnos la misma suerte trágica de los demás. El método de matanza que la banda de criminales de Pol Pot hizo con camboyanos inocentes no puede describirse total y claramente con palabras, porque la invención de tales métodos es extrañamente cruel, por lo que es difícil determinar quiénes fueron ellos, pues tenían forma humana, pero su pensamiento era totalmente primitivo, tenían rostros camboyanos, pero sus actividades eran completamente irracionales. Quisieron transformar a la gente de Camboya en gentes sin razón, ignorantes que no entendieran nada, que siempre doblaran la cabeza para llevar a cabo las órdenes del Partido de manera ciega, de la manera en que a ellos les habían educado, y transformaron a adolescentes nobles y humildes en ejecutores de una justicia odiosa que los llevó a matar a inocentes, e incluso a sus propios padres, parientes y amigos. Quemaron las plazas de mercado, abolieron el sistema monetario, eliminaron los libros, reglas y principios de la cultura nacional, destruyeron escuelas, hospitales, pagodas y monumentos como fue Angkor Wat orgullo nacional y memoria del conocimiento, genio e inteligencia de nuestra nación. Intentaron destruir el carácter camboyano y transformar la tierra y las aguas de Camboya en lugares de sangre y lágrimas eliminando toda nuestra cultura, civilización y carácter nacional. Querían destruir toda la sociedad de Camboya y hacer retroceder al país entero hacia la Edad de Piedra”.

A grandes rasgos la obra, La maestra de Phnom Penh, cuenta la historia de una mujer  adulta y un muchacho que comparten presidio en un campo de trabajos forzados de los Jemeres Rojos. Acabamos descubriendo que la mujer adulta fue maestra pero lo oculta a sus guardianes para que no la maten. Descubrimos también que el muchacho se vio obligado a interrumpir sus estudios tras la victoria de los Jemeres Rojos y sabe leer y escribir, pero lo oculta a sus captores por la misma razón. Conmovida por sus ansias de seguir aprendiendo, la maestra decide darle clase de manera clandestina después del trabajo en el campo, para que se siga formando, hasta que finalmente son descubiertos porque el muchacho, durante un registro, olvida esconder sus gafas. Pero la maestra se las ingenia para que las culpas recaigan solamente en ella y sacrifica su vida para salvarle a él. En el epílogo han pasado los años, los Jemeres Rojos ya no existen, y el muchacho vuelve como maestro, con sus alumnos, al que fuera el campo de trabajo en el que estuvo internado, que ahora es un Memorial. Y les cuenta la importancia de conocer la historia para que no se repita. (Podéis encontrar la obra en la sección “Textos en español”.)

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Momento de la representación de La maestra de Phnom Penh

Probablemente en la idea de escribir una obra sobre las crueldades de ese período de la historia de Camboya influyó mucho una película de Roland Joffé que vi en 1984, The Killing Fields, que aquí se tradujo como Los gritos del silencio y que tiene una banda sonora impresionante compuesta por Mike Oldfield. Os la recomiendo.

  El entusiasmo que han puesto en el montaje y las representaciones tanto María Jesús Luque como los alumnos que han participado en la obra ha sido espectacular, conmovedor. Y el efecto que ha causado en los espectadores, muy potente. Eso por sí solo ya justifica y compensa con creces la elaboración del texto.  Pero si nos detenemos a pensarlo bien, lo que se cuenta en La maestra de Phnom Penh sigue sucediendo. Y lo que se describe en la placa del Memorial Choeung Ek, también. Es lo que hoy en día hace la guerrilla integrista Boko Haram en Nigeria, asaltando escuelas para secuestrar a los alumnos y masacrar a los profesores. Es lo que hacen los terroristas del Estado Islámico cuando amenazan de muerte a los profesores y maestros de las Escuelas de Francia por transmitir a sus alumnos valores como el respeto, la libertad, la igualdad y la tolerancia, en una sociedad oficialmente laica (para ampliar la noticia:   http://www.lavanguardia.com/internacional/20151204/30580951889/yihadismo-apunta-escuela-francia.html) .

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Chicas nigerianas secuestradas por Boko Haram en una escuela

   Eso nos lleva a pensar que, efectivamente, el pilar de una Nación, la raíz y el campo de cultivo de sus valores, se encuentra en la escuela. También en la familia, sí, pero es en la escuela donde se ponen en práctica en sociedad esos valores y esa actitudes, donde se afinan, donde se depuran, donde se interiorizan (y cada vez más, dado el progresivo desentendimiento de los padres en la educación de los hijos, amparándose en sus horarios laborales). Por eso es importante hacer de la Educación una cuestión de Estado y por eso es imprescindible reconocer la inmensa labor que llevan a cabo los maestros y profesores.  Es otra razón por la que quise escribir esta obra,  porque en ella, a través del esfuerzo y el sacrificio de una profesora anónima que fue víctima de la intolerancia de los Jemeres Rojos, hago mi particular homenaje a la labor de todos los educadores.

El personaje en las series de ficción

“Los artistas imitan a los hombres en plena acción”

Aristóteles

Un espectador se esfuerza por llegar a su casa a una hora concreta para poner el televisor. Otro, además, advierte que entre tal hora y tal hora no le llamen por teléfono. Otro ya está en casa comiendo, cenando, haciendo lo que sea -zapping, incluso-, pero llegada cierta hora busca un canal determinado. A otro espectador le surge un contratiempo, o un imprevisto o una oferta demasiado tentadora y, a sabiendas de que no estará ante el televisor a una hora determinada, programa su grabadora de dvd o se hace el firme propósito de ver “on line”, en la página web de la cadena, lo que se va a perder. Todos están esperando a ver una serie. “MI serie”, dicen algunos. Porque se han identificado tanto con las historias que cuenta que la sienten como suya. FIDELIZAR al espectador, se llama eso. Y es lo que persigue una cadena, una productora, un equipo de guionistas y todo el equipo de plató cuando se estrena un producto. Nadie conoce el secreto, aunque la mayoría de las veces todos los implicados creamos conocerlo. Si de verdad conociéramos el secreto, no habría serie que fracasase -si entendemos por fracaso fidelizar a la audiencia-.

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Y digo FIDELIZAR y no CAPTAR a la audiencia, porque desde mi punto de vista CAPTAR es algo de corto recorrido. Si miramos la audiencia de muchas series en su capítulo de estreno y en los dos o tres posteriores, la mayoría de las veces los resultados son aceptables, incluso buenos (yo acostumbro a mirarlos en las páginas http://www.formulatv.com y http://www.vertele.com). Son fruto de la natural curiosidad del espectador, de la publicidad del producto y de la autopromoción de la cadena. Pero a menudo a partir de esos dos o tres capítulos iniciales el interés del espectador baja. Y por lo tanto las posibilidades de FIDELIZAR a una audiencia también. Para mí FIDELIZAR es fruto de un largo recorrido. Tanto para una serie diaria de cientos de capítulos como para una serie semanal de 12-13 capítulos por temporada (aunque ahora empiezan a estilarse también las de 6-8 capítulos por temporada). Lo comparo con una relación de pareja: el flechazo inicial tiene que producirse para que despierte la atracción, pero luego, si quieres una relación de larga duración, tienes que mantener la llama viva. Habrá momentos dulces -capítulos que interesen muchísimo- y momentos amargos -capítulos que aburran un poco-.  Habrá momentos en que estés tentado a dejar esa relación y puede incluso que te sientas tentando a dejar a tu pareja por otra (cambiar de canal para ver otra serie, vaya). Pero si sabes mantener la ilusión del espectador, la esperanza en él de que el momento bajo pasará, si consigues que te dé un voto de confianza y te siga viendo porque tiene fe en que volverás a ofrecerle algo interesante, es porque has conseguido FIDELIZARLO.

Michelle Jenner en la serie ISABEL

Michelle Jenner en la serie ISABEL

Insisto en que para mí FIDELIZAR es una carrera de larga de distancia, y los buenos directivos de ficción de una cadena lo saben. Por eso -si la gente que está por encima de ellos en las cadenas se lo permiten- intentan mantener en la parrilla de programación las series en las que creen para que su presencia vaya calando poco a poco -evidentemente, intentando hacer cambios en el producto para mejorarlo- en un espectador avasallado por una amplia oferta televisiva. Me cuesta usar el término FIDELIZAR para una película o un telefilm con una duración de 90-120 minutos. En ese caso estaríamos hablando de una carrera de velocidad y tienes que saber captar la atención del espectador desde el minuto uno. Es muy meritorio (no voy a entrar en la polémica de si es más o menos meritorio) pero es otra cosa.

Walter White, personaje protagonista de la serie Braking Bad.

Walter White, personaje protagonista de la serie Braking Bad.

¿Cuál es el elemento clave, desde mi punto de vista, para fidelizar al espectador de una serie? Después de 18 años trabajando en esto, me atrevería a decir que el personaje. Hay que construir buenos personajes, con los que el espectador se pueda identificar (eso no significa necesariamente que el personaje deba parecerse al espectador, ni intentar hacer que el personaje tenga “una vida parecida” a la que creemos que pueda llevar nuestro espectador  potencial). El personaje. Es a él a quien quiere ver la audiencia, tienes que lograr que se establezca una relación muy personal, un efecto de identificación, entre el personaje y el espectador. Por su fragilidad, por su pasión, por su forma de ser, por su timidez, por su arrojo, por su forma de ser… y siempre por su lucha por intentar salir adelante. Personajes tan dispares como la Isabel la Católica que interpretó magistralmente Michelle Jenner, la Aída que también interpretó magistralmente Carmen Machi, el magnífico Pelayo que interpreta José Antonio Sayagués en Amar es para siempre o el  Walter White de Breaking Bad, nos cautivan y nos mantienen pegados a la pantalla para ver qué les pasa como quien mira al vecino de enfrente desde el balcón o por el ojo de la cerradura. Desde guión les ponemos obstáculos, lo que llamaríamos conflictos dentro de tramas más o menos efectistas, llamativas,  a veces incluso espectaculares, para mostrar cómo luchan por superarlos, cómo lo logran o cómo les hacen sucumbir. Y cuando el personaje sucumbe, si el espectador ha logrado identificarse y encariñarse con él, deseará que se levante otra vez para seguir adelante, como intentamos hacer todos en la vida y como se lo deseamos a nuestros seres queridos.

Pelayo, personaje entrañable de la serie Amar es para siempre, interpretado por José Antonio Sayagués

Pelayo, personaje entrañable de la serie Amar es para siempre, interpretado por José Antonio Sayagués

Así pues, la trama y la peripecia están al servicio del personaje, no al revés. Puedes tener una trama con mucha acción, mucho misterio, mucha  intriga, puedes tener una trama espectacular con explosiones, persecuciones, etc… pero si no has logrado que el personaje le importe al espectador, si no le has dado ningún motivo para que se encariñe con él, fracasarás.  Todos hemos visto superproducciones de Hollywood que te dejan indiferente por esa razón, y por otro lado también hemos visto cine independiente en el que apenas existe acción, o es muy sutil, pero que a pesar de todo nos ha “enganchado” porque los personajes que se dibujan nos atraen con su magnetismo (pienso, por ejemplo, en películas de Jim Jarmusch o en la trilogía de Richard Linklater Antes del amanecer, Antes del atardecer, Antes del Anochecer). 

   Volviendo a la comparación con la relación de pareja: casi siempre se produce una dualidad, por un lado a medida que pasa el tiempo cada uno de los miembros de la pareja cree conocer mejor al otro, pero también te dirá  a menudo que nunca terminas de conocerle del todo. Siempre hay algo que te sorprende, positiva o negativamente, algo que produce discusiones, reencuentros, crisis, reconciliaciones, arrebatos pasionales. Y normalmente lo que hace aflorar esas conductas, esos rasgos de carácter o de personalidad sorprendentes e inesperados para el otro miembro de la pareja, son factores externos: un despido, una frustración, una visita inesperada, una muerte también inesperada…  Transportándolo a la relación personaje-espectador, éste cree conocer al personaje, lo ha seguido durante semanas, meses, años incluso (como en el caso de Amar es para siempre). Pero aún así, el espectador quiere saber cosas nuevas de él, facetas desconocidas de su personalidad, que le sorprendan positiva o negativamente. Pero que le sorprendan. Y hay que construir las tramas en función de esa necesidad, siempre pensando en la evolución del personaje. Una evolución transformadora, en la que incluso el mal pueda estar presente y el personaje haga cosas denostables, de modo que el espectador desee que de alguna manera se redima (como sucede con Darth Vader en La Guerra de las Galaxias o con Diego en la serie Yo soy Bea)  o el espectador pueda justificar lo que hace el personaje sin sentirse moralmente mal (como sucede con Walter White en Braking Bad, con Dexter o incluso con Annibal Lecter).

Estos últimos ejemplos me sirven para subrayar que en la construcción de los personajes tendemos cada vez más a los claroscuros (fruto de la evolución de nuestra sociedad occidental, que cada vez es más relativista y menos maniquea). Es decir, el protagonista “bueno” no tiene por qué ser bueno al 100 por 100. Ni el antagonista “malo” tiene que ser malo al 100 por 100. Ilustrándolo de un modo sencillo, diría que a un personaje “bueno” hay que ser capaz de definirlo con tres adjetivos positivos y uno negativo.  Y a un personaje “malo”, con tres adjetivos negativos y uno positivo.

   Pero existen herramientas para diseñar los personajes de forma más exhaustiva y meditada, el más común es el Eneagrama, que viene ya de la antigua India y que también se ha utilizado en el Teatro, como cuenta Peter Brook en sus memorias Hilos de tiempo (Ed. Siruela). El Eneagrama presenta nueve tipos distintos de personalidades, atendiendo a diversos aspectos de su comportamiento, de sus inquietudes, de su forma de actuar, de su manera de ver el mundo, de su forma de relacionarse con el resto, de sus miedos, de sus deseos secretos, de sus frustraciones…

Eneagrama, según Claudio Naranjo

Eneagrama, según Claudio Naranjo

Ahí es donde se rompe el paralelismo que he usado hasta ahora: los creadores de historias podemos diseñar a nuestros personajes. Sin embargo a nuestras parejas no, las vamos encontrando por la vida, a menudo cuando menos lo esperamos.

Aunque puede que a los personajes también.

SOBRE “EL CASERÓN DEL MIEDO” Y “LA DECISIÓN DE VILLALIMPIA”

Me consta que en muchas escuelas e institutos, tanto en España como en América, se ponen como lectura mis obras El caserón del miedo y La decisión de Villalimpia. Me consta también que en ocasiones los alumnos hacen un trabajo sobre ellas, en el que deben averiguar el contexto de la obra, las motivaciones que me llevaron a escribirla… Así que intentaré dar unos datos sin desvelar las sorpresas que ambas guardan para el lector/espectador.

EL CASERÓN DEL MIEDO

 LES NITS DE LLUNA PLENA  El caserón del miedo es la traducción que yo mismo hice desde el catalán de mi obra Les nits de lluna plena (Las noches de luna llena), publicada por la Editorial Millà de Barcelona (http://www.todostuslibros.com/autor/garcia-barba-ignasi). La escribí en 1995 a petición de la actriz canaria Mónica Lleó, compañera de promoción del Institut del Teatre -Escuela Superior de Arte Dramático de Barcelona-; por entonces ella era profesora de un Taller de Teatro en una escuela de primaria y me pidió una obra para representar con sus alumnos de sexto a final de curso. Y como por esas fechas yo también era profesor de un Taller de Teatro -además de profesor de Historia y de Inglés- en la Escuela Profesional Salesiana Sagrado Corazón de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), aproveché esa misma obra para llevarla a escena con mis alumnos.  Años más tarde traduje yo mismo la obra al español, haciendo algunos cambios -así que más que una traducción, es una adaptación-.

ELS HOSTALETS DE PIEROLA

ELS HOSTALETS DE PIEROLA

    El tema de la obra, el desafío de dos pandillas a pasar la noche en una casa supuestamente encantada, viene de mi adolescencia. Entre los 13 y los 16 años tuve una pandilla de amigos en un pueblo en el que todavía paso temporadas, Els Hostalets de Pierola, a unos 40 kilómetros de Barcelona. Mi hermana también tenía su propia pandilla. Y eran pandillas rivales. Mi hermana y yo teníamos el sueño de poderlas unir algún día, aunque fuera esporádicamente, pero nunca lo conseguimos. Por otro lado, en esa época había en el centro del pueblo una gran casa abandonada, Cal Figueres -hoy ya no existe y en su lugar se erigieron dependencias municipales-, y a veces tanto mi pandilla como la de mi hermana nos planteábamos pasar allí una noche para comprobar si la casa tenía fantasmas como algunos decían en el pueblo. Todas esas vivencias de adolescente se agitaron en mi mente y encendieron la chispa que me llevó a escribir Les nits de lluna plena/ El caserón del miedo.

La ciudad de Sarajevo, capital de Bosnia,  bombardeada durante la Guerra de los Balcanes

La ciudad de Sarajevo, capital de Bosnia, bombardeada durante la Guerra de los Balcanes

Por lo que respecta a la guerra que se menciona en algún momento, no es ninguna en concreto. En la época que la escribí (1995) estaba teniendo lugar la Guerra de los Balcanes en la que la antigua Yugoslavia se estaba desmembrando en diversos estados, y Bosnia-Herzegovina y Croacia fueron los que más sufrieron -junto con Kosovo, pero esa guerra se iniciaría más tarde, en 1998-. Una guerra civil cruenta que me hizo pensar en nuestra propia guerra civil, la española, que yo no viví pero mis padres y mis abuelos sí. Así pues, la guerra que se menciona en la obra podría ser cualquier guerra de las tuvieron lugar en el Siglo XX o que estén teniendo lugar en el Siglo XXI en cualquier parte del mundo.

 LA DECISIÓN DE VILLALIMPIA

La decisión de Villalimpia  es una traducción mía de la original en catalán, que se titula La decisió de Vila-neta y fue publicada por la Associació d’Actors i Directors Professionals de Catalunya en la colección Teatre-Entreacte.   (http://www.todostuslibros.com/autor/garcia-barba-ignasi).

Su origen también está en el pueblo de Els Hostalets de Pierola, donde estuve viviendo en 1997-1998 con mis dos hijas pequeñas. En esa época hubo un intenso debate porque en el término municipal del pueblo se encuentra el vertedero metropolitano de Can Mata y se estaba debatiendo su ampliación. El Ayuntamiento estaba dispuesto a dar los permisos porque le parecía que dicha ampliación se había planificado de forma segura y porque con los ingresos que se recibirían por tener ubicado el vertedero en su término municipal, se podrían ofrecer muchos servicios a los ciudadanos (construcción de dependencias municipales, creación de una escuela de música, asfaltado de calles, creación de una línea regular de autobús a la estación de tren…). Sin embargo también había gente en contra, alegando malos olores procedentes del vertedero y manifestando el temor de que el suelo no estuviera adecuadamente impermeabilizado y las aguas subterráneas se acabaran contaminando. Fue un debate  muy enconado, en el que familias enteras llegaron a enfrentarse. Eso me llamó mucho la atención.

Dimensiones del vertedero de Can Mata

Dimensiones del vertedero de Can Mata

   El hecho de tener dos hijas pequeñas, que por entonces tenían 1 y 4 años respectivamente, también me hizo reflexionar sobre qué futuro debemos dejarles los adultos a los niños. Todo ello me empujó a escribir esta obra. Para el personaje del Hada Madrina me inspiré en una actriz cuyo desparpajo y vis cómica me gusta mucho, Whoopi Goldberg, en los papeles que interpretó en las películas Jumpin’ Jack Flash, Ghost y Sister Act –que inspiró el Musical que hoy en día está triunfando en el mundo entero y que la misma Whoopi Goldberg produce-.

Whoopi Goldberg

Whoopi Goldberg

   Así pues, hay un factor común en ambas obras: el pueblo de Els Hostalets de Pierola. También presente en una novela que tengo en curso y que pronto verá la luz del día.

DISCIPLINA… COMUNIDAD… ACCIÓN

Hasta el 22 de marzo puede verse en el Teatro Valle Inclán de Madrid el montaje LA OLA, que se estrenó en 2013 en el Teatre Lliure de Barcelona. Con dirección de Ernesto Caballero y dramaturgia de Ignacio García May, a partir de una idea de Marc Montserrat Drukker basada en el experimento real de Ron Jones, LA OLA me parece un montaje tan interesante como necesario. En primer lugar, porque es una muestra perfecta de que lo formalmente teatral puede surgir de una noticia, de un informe, de una entrevista, de un sumario judicial -como en el espectáculo “Ruz-Bárcenas” que pudo verse en el Teatro del Barrio, sobre los interrogatorios del juez Ruz a Bárcenas-, de una realidad candente que alguien considera que debe confrontarse con la sociedad, para que ésta tome conciencia, opine y “se moje” al respecto. De ahí  la labor del dramaturgo, que en este caso Ignacio García May ejerce con muchísima dignidad. No sólo por su ejecución sino por un exhaustivo trabajo de documentación que le ha llevado incluso a mantener contacto personal con el propio Ron Jones y con varios alumnos que participaron en el experimento -que Ron Jones bautizó como “La Tercera Ola”-.

La Ola. Montaje del CDN

La Ola. Montaje del CDN

    La segunda razón por la que el montaje de LA OLA me parece tan interesante como necesario es por lo que cuenta: en 1967 un profesor de historia, para que sus alumnos entiendan los mecanismos por los que la sociedad alemana se dejó deslumbrar por el Nacionalsocialismo, los expone a un experimento -sin decirles que es tal- para que organicen sus vidas en base a tres conceptos: la fuerza de la disciplina -para que adquieran control sobre sí mismos y sean así dueños de sus vidas-, la fuerza de la comunidad -para que no se sientan aislados sino formando parte de un todo que les alberga, les cobija y les protege, al que ellos también se deben-  y la fuerza de la acción -con la que pueden modificar su entorno e imponerse a él, puesto que la fuerza del grupo siempre será superior que la de la suma de sus individuos-. Poco a poco esos alumnos, que están en la adolescencia y por lo tanto sienten la necesidad de pertenencia, de identificación con un grupo de iguales, van sucumbiendo a la fascinación de esos tres conceptos y asumen una conducta y una actitud ante la vida consecuente con ellos, que les hacen sentirse superiores al resto. Con el agravante de que, a los que no aprueban sus criterios, se les demoniza y se les apunta como la causa de sus males (como hizo el nacionalsocialismo con los judíos). Al final, el profesor les hace tomar conciencia de su cambio de actitud desde que empezó el experimento, un cambio parecido al que experimentó en general la sociedad alemana durante los años 30, y en concreto los muchachos que acabaron enrolándose en la juventudes hitlerianas y en las SA.

En el programa de mano Marc Montserrat cuenta que, desde que conoció la historia de este experimento sobre el fascismo, sintió la obligación ética de contarla desde el teatro. Ésta es una actitud que comparto: creo sinceramente que el creador teatral debe ser consciente de que los códigos del teatro apelan a la colectividad, más que cualquier otro código literario. Y por ello lo que propone en escena debe estar muy pegado a la realidad.   Quizá lo concibo así porque para mí el teatro es una vía para entender la vida y el mundo que nos rodea. Esta reflexión sobre la obligación ética también vale para el creador audiovisual. No en vano de LA OLA también se hizo en 2008 una película alemana -alemana, precisamente- dirigida por Dennis Gansel. En el caso del montaje que nos ocupa, como el mismo Montserrat apunta, afortunadamente también grandes nombres de nuestro teatro sintieron la necesidad y obligación ética de contar esta historia, como Jordi Bosch o Lluis Pasqual.

Ron Jones decidió poner fin a su experimento el quinto día porque se le estaba escapando de las manos: un montón de jóvenes quiso formar parte de su movimiento “la tercera ola”, más de los que él había previsto. Eso es lo inquietante. Eso es lo que hace de ese experimento -y por lo tanto del montaje teatral que nos lo recuerda- algo tristemente actual. Porque esos mecanismos de conducta y de sentido de la pertenencia son los que podemos encontrar actualmente en tribus urbanas violentas de Occidente como los skin heads, los ñetas o los latin kings, pero también en los yihadistas que se enrolan en Al Qaeda o en el Estado Islámico en Oriente. Disciplina, Comunidad, Acción… y Orgullo. Así fascinan, captan, mantienen y dominan al individuo los movimientos, así manipulan las mentes y los espíritus de sus miembros para que se sientan superiores al resto.

Película alemana "LA OLA"

Película alemana “LA OLA”

 El experimento de la “Tercera ola” también me remite a otros dos muy parecidos, como El experimento de la cárcel de Stanford, un estudio psicológico acerca de la influencia de un ambiente extremo, la vida en prisión, en las conductas desarrolladas por el hombre, dependiente de los roles sociales que desarrollaban (cautivo, guardia). Fue llevado a cabo en 1971 por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo de la Universidad Stanford. Se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia. Sin embargo, el experimento se les fue pronto de las manos y se canceló en la primera semana. Los participantes eran 24 jóvenes saludables y estables psicológicamente, predominantemente blancos, jóvenes y de clase media. Todos eran estudiantes universitarios. El grupo fue dividido aleatoriamente en dos mitades: los «prisioneros» y los «guardias». La prisión fue instalada en el sótano del departamento de psicología de Stanford, que había sido acondicionado como cárcel ficticia. Zimbardo estableció varias condiciones específicas que esperaba que provocaran la desorientación, la despersonalización y la desindividualización. Los guardias recibieron porras y uniformes caqui de inspiración militar, que habían escogido ellos mismos en un almacén militar. También se les proporcionaron gafas de espejo para impedir el contacto visual . A diferencia de los prisioneros, los guardias trabajarían en turnos y volverían a casa durante las horas libres, aunque durante el experimento muchos se prestaron voluntarios para hacer horas extra sin paga adicional (¡!) Los prisioneros debían vestir sólo batas de muselina, sin calzoncillos, unas sandalias de goma que les obligaban a adquirir posturas incómodas y se les designaría por números –y no por sus nombres- que llevarían cosidos a sus batas. El experimento se descontroló porque muchos “prisioneros” sufrieron –y permitieron- un tratamiento sádico y humillante a manos de los guardias, que les llevaron a tener trastornos emocionales. Tras un primer día relativamente anodino, el segundo día se desató un motín. Los guardias se prestaron como voluntarios para hacer horas extras y disolver la revuelta, atacando a los prisioneros con extintores sin la supervisión directa del equipo investigador. El experimento se canceló a los 6 días, ocho antes de lo previsto. Su resultado, a ojos de muchos, demuestra la impresionabilidad y la obediencia de la gente cuando se le proporciona una ideología legitimadora y el apoyo institucional. También ha sido empleado para ilustrar el poder de la autoridad. De él también se hizo una película también alemana, Das Experiment (El experimento), dirigida por Oliver Hirschbiegel en 2001.

Película alemana "Das Experiment", inspirada en el experimento de la cárcel de Stanford

Película alemana “Das Experiment”, inspirada en el experimento de la cárcel de Stanford

El otro experimento al que me remite es El experimento Milgram, llevado a cabo en 1963. El fin de la prueba era medir la disposición de un participante para obedecer las órdenes de una autoridad aun cuando éstas pudieran entrar en conflicto con su conciencia personal.  El experimentador le explica al participante que tiene que hacer de maestro, y tiene que castigar con descargas eléctricas al alumno cada vez que falle una pregunta. Se comienza dando tanto al “maestro” como al “alumno” una descarga real de 45 voltios con el fin de que el “maestro” compruebe el dolor del castigo y la sensación desagradable que recibirá su “alumno”. Seguidamente el investigador, sentado en el mismo módulo en el que se encuentra el “maestro”, proporciona al “maestro” una lista con pares de palabras que ha de enseñar al “alumno”. El “maestro” comienza leyendo la lista a éste y tras finalizar le leerá únicamente la primera mitad de los pares de palabras dando al “alumno” cuatro posibles respuestas para cada una de ellas. Éste indicará cuál de estas palabras corresponde con su par leída presionando un botón (del 1 al 4 en función de cuál cree que es la correcta). Si la respuesta es errónea, el “alumno” recibirá del “maestro” una primera descarga de 15 voltios que irá aumentando en intensidad hasta los 30 niveles de descarga existentes, es decir, 450 voltios. Si es correcta, se pasará a la palabra siguiente. El “maestro” cree que está dando descargas al “alumno” cuando en realidad todo es una simulación: El “alumno” ha sido previamente aleccionado por el investigador para que vaya simulando los efectos de las sucesivas descargas. Así, a medida que el nivel de descarga aumenta, el “alumno” comienza a golpear en el vidrio que lo separa del “maestro” y se queja de su condición de enfermo del corazón, luego aullará de dolor, pedirá el fin del experimento, y finalmente, al alcanzarse los 270 voltios, gritará de agonía. Lo que el participante escucha es en realidad una grabación de gemidos y gritos de dolor. Si el nivel de supuesto dolor alcanza los 300 voltios, el “alumno” dejará de responder a las preguntas y se producirán estertores previos al coma. 

Imágenes del experimento Milgram

Imágenes del experimento Milgram

Por lo general, cuando los “maestros” alcanzaban los 75 voltios, se ponían nerviosos ante las quejas de dolor de sus “alumnos” y deseaban parar el experimento, pero la férrea autoridad del investigador les hacía continuar. Al llegar a los 135 voltios, muchos de los “maestros” se detenían y se preguntaban el propósito del experimento. Cierto número continuaba asegurando que ellos no se hacían responsables de las posibles consecuencias. Algunos participantes incluso comenzaban a reír nerviosos al oír los gritos de dolor provenientes de su “alumno”. Aún así, el 65% de los participantes (26 de 40) aplicaron la descarga de 450 voltios, aunque muchos se sentían incómodos al hacerlo. Uno de los fines del experimento, como dijo el propio Milgram, era comprobar si los estadounidenses comunes obedecerían órdenes inmorales, como muchos alemanes habrían hecho durante el período nazi. Milgram valoró el resultado de la ola_1984este modo: “La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio.”  También el cine se ha hecho eco de este experimento, la película francesa “I… Comme Ícare“, del año 1979, dirigida por Henri Verneuil e interpretada por Yves Montand, reproduce una sesión entera de este experimento.

Terrible. A mi modo de ver, estos tres experimentos nos muestran hasta qué punto estamos inmersos en una sociedad muy cercana a la del 1984 de Orwell o a Un mundo feliz de Aldous Huxley. De ahí la necesidad de que tanto el teatro como el cine nos cuenten estas historias, para recordarnos cuán frágiles y débiles somos, para mantenernos en guardia contra nosotros mismos y contra aquellos poderes que intentan manipularnos y deshumanizarnos.

de “Rinoceronte” a los zombies

Lo mejor que, a mi modo de ver, le puede pasar a un montaje teatral es generar debate y reflexión. Eso es lo que provocó en mí el montaje del “Rinoceronte” de Ionesco, dirigido por Ernesto Caballero, que se puede ver en el Teatro María Guerrero de Madrid hasta el 8 de febrero. Se la considera una obra cumbre del Teatro del Absurdo, pero a estas alturas esa denominación a mi juicio queda anticuada, “Rinoceronte”, como tantas otras obras clasificadas como “Absurdas”, constituye una metáfora, una alegoría que simboliza una idea abstracta a partir de unos elementos escénicos que permiten representarla. A pesar de que es una fábula dramática acerca de la aceptación social del totalitarismo (y el montaje potencia esa interpretación), para mí  “Rinoceronte” también es una reflexión sobre lo que nos hace humanos y lo que nos deshumaniza; y nos lleva al punto de considerar si realmente merece la pena conservar lo que nos define como personas, en lugar de metamorfosearnos en algo nuevo y distinto. En el segundo cuadro del Acto II, cuando el protagonista, Berenguer (intrepretado magníficamente en este montaje por Pepe Viyuela) va a ver a su amigo Juan (interpretado magistralmente por Fernando Cayo) a su casa, éste -que está sufriendo la transformación en rinoceronte- le dice: A decir verdad, no detesto a los hombres, me son indiferentes o me disgustan, pero que no se me crucen en el camino porque los aplastaría.” Y Berenguer, que empieza a comprender que su amigo está experimentando una metamorfosis, tiene con él un debate para intentar revertir el proceso y mantenerlo en la condición humana:

“JUAN: ¡Te digo que no es tan malo! Después de todo, los rinocerontes son criaturas igual que nosotros, que tienen tanto derecho a la vida como nosotros
BERENGUER: A condición de que no destruyan la nuestra. ¿Te das cuenta de la diferencia de mentalidad?
JUAN: ¿Piensas que la nuestra epreferible?
BERENGUER: De todos modos, nosotros tenemonuestra propia moral que juzgo incompatible con la de los animales.
JUAN: ¡La moral! Hablemos de la moral. ¡Estoy harto de la moral! Qué linda es la moral. Hay que ir más allá de la moral.

BERENGUER: ¿Qué pondrías en su lugar?

JUAN: ¡La naturaleza!

BERENGUER: ¿La naturaleza?
JUAN: La naturaleztiene sus leyes. La moral es antinatural.
BERENGUER: ¡Si te comprendo bien, quierereemplazar la ley moral por la ley de la selva!
JUAN: En ella viviré, en ella viviré.
BERENGUER: Eso se dice. Pero en el fondo, nadie…
JUAN (interrumpiéndolo y yendo y viniendo): Hay que reconstruir los fundamentos de nuestra vida. Hay que volver a la integridad primordial.
BERENGUER: No estoy para nada de acuerdcontigo.
JUAN (resoplando ruidosamente): Quiero respirar.
BERENGUER: Reflexiona, veamos, tú te das perfecta cuenta de que tenemos una filosofía que esoanimales no tienen, un sistema de valoreirreemplazable. ¡Siglos de civilización humana lo construyeron!
JUAN: Derribemos todo eso, nos irá mucho mejor.”
Rinoceronte, de Ionesco

Rinoceronte, de Ionesco

   El hombre siempre ha recurrido a la alteridad, a la diferenciación entre un “yo” y un “otro”, entre un “nosotros” y un “ellos”, primero para intentar explicarse a sí mismo buscando en el espejo del “otro no humano” lo que nos define como humanos. Pero también reduciendo lo humano a su esencia de modo que incluso pudiera identificarse en otra especie que no sea la nuestra, para hacerla incluso más humana que nosotros mismos.
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    Monstruos como  El Hombre Lobo o Frankenstein son un ejemplo explotado hasta la saciedad por el cine, en ellos la esencia humana convive con lo no-humano. En ambos casos esa convivencia no es voluntaria  sino forzosa, la parte humana lucha por prevalecer sobre la animalidad para controlarla y no dejarse dominar por ella. Y ello crea una dualidad que nos obliga a discernir qué es lo humano y qué no. Como quien deshoja una margarita. Y no siempre es fácil discernirlo. Incluso con el vampiro el cine nos ofrece recientemente esa rinoceronte_dracula_moviedualidad, como en “Entrevista con el vampiro” o en el “Drácula” de Bram Stoker dirigido por Coppola, donde ese ser mítico y sobrenatural tan demonizado por el cine, lucha consigo mismo para que su humanidad prevalezca sobre la crueldad inherente a la parte sobrenatural de su ser.rinoceronte_frankenstein--644x362
    En televisión pienso en la serie “Star Trek“, donde el encuentro constante con especies extraterrestres obligan al ser humano a explicarse. Pero esa necesidad de explicarse no se proyecta sólo hacia fuera, hacia los mundos que va encontrando la nave Enterprise en sus viajes, sino también hacia dentro, hacia otros seres de apariencia humana pero con mentalidades distintas, como el vulcano Spock de la primera época y el androide Data. Y también pienso en la serie “Dexter“, donde la dualidad entre lo humano y lo inhumano conviven en un psicópata asesino en serie (y por lo tanto, falto de una de las cualidades que nos definen como humanos: la empatía) al que su padre adoptivo, comprendiendo que su naturaleza no iba a cambiar, le inculcó un código moral y un modus operandi para, por lo menos, “matar con criterio” (Por cierto, al igual que Frankenstein o Drácula, la serie Dexter también está inspirada en una novela: Darkly dreaming Dexter, de Jeff Lindsay).
Dexter

Dexter

     El monstruo al que en las dos últimas décadas se recurre asiduamente tanto en cine como en televisión para mostrar la lucha de la dualidad humano-no humano, es el zombie. La serie de televisión Walking dead o películas como Soy leyendaGuerra Mundial Z, o la saga Resident Evil. En todas ellas se ve lo que nos hace humanos a través del proceso de deshumanización que sufre el que se convierte en zombie. Y el final de ese viaje es tan devastador que a menudo el ser humano que es consciente de que se dirige hacia él (porque le ha afectado un virus, porque le ha mordido un zombie…) se llega a suicidar para no perder su condición humana, puesto que el suicidio es la única manera que tiene de controlar ese proceso (para mí el zombie contemporáneo también tiene otras connotaciones, es una alegoría de la irresponsabilidad y la insaciabilidad del Hombre, que puede llevarle a destruir el planeta y a destruirse a sí mismo, pero eso formaría parte de otro artículo)
Informe para una Academia, de Kafka, interpretada por José Luis  Gómez

Informe para una Academia, de Kafka, interpretada por José Luis Gómez

   Pero también Teatro y Cine (este último, inspirándose a menudo en novelas) nos ofrecen grandes e inquietantes ejemplos sobre ese otro uso de la alteridad que hemos mencionado, el de reducir lo humano a su esencia, de modo que incluso pudiera identificarse en otra especie que no sea la nuestra, para hacerla incluso más humana que nosotros mismos. En teatro, por ejemplo, tenemos Informe para una academia, de Kafka,  donde un mono que ha alcanzado un alto grado de inteligencia y de conocimiento de la civilización humana, pretende demostrar a una Academia de especialistas que merece ingresar en la Humanidad (es sorprendente que el mismo Kafka también fuera capaz de contar uno de los procesos de deshumanización más espeluznantes en La metamorfosis). Otro ejemplo es el monólgo La criatura, de Sanchis Sinisterra, inspirado en el Informe para una academia de Kafka, en el que esta vez es el Monstruo de Frankenstein el que solicita a una Academia de especialistas su ingreso en la Comunidad Humana. Tanto Frankenstein como el mono no son exactamente humanos, pero poseen algo que les define como tales, y que les permite incluso cuestionar la supuesta humanidad -y por lo tanto, superioridad intelectual y moral- de los que le están enjuiciando. Y apoyan su cuestionamiento en su propia experiencia con los humanos.
Inteligencia Artificial, de Spielberg

Inteligencia Artificial, de Spielberg

Este mismo cuestionamiento, en el cine lo encontramos, a mi modo de ver, en la saga de El planeta de los simios, en la película Yo, robot (basada en la novela de Asimov), en Avatar y en las que más escalofríos me producen: Blade Runner (basada también en una novela, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Phillip K. Dick), Inteligencia Artificial, de Spielberg (basada en la novela Los superjuguetes duran todo el verano de Brian Aldiss), y la española Eva. Y me producen escalofríos porque en ambas “El otro”, el supuestamente “no humano” tiene un aspecto y unas cualidades tan insoportablemente humanas, que su sufrimiento y su persecución por parte de las personas “de carne y hueso” convierten a éstas en seres mucho más  inhumanos que aquellos a los que persiguen e incluso ajustician en aras de un orden social.

Sólo han sido algunos ejemplos destacables, pero no todos. Lo que sí es cierto es que las historias, sean en el formato que sean, buscan que el receptor se reconozca en aquello que se cuenta, para admitirlo, rechazarlo o ambas cosas… y a ser posible para hacerle reflexionar. En el caso de la “alteridad”, reflexionar sobre el papel que juega la voluntad y el libre albedrío a la hora de posicionarnos y afirmarnos en el mundo como seres humanos. Por eso el uso de la “alteridad”, que produce al mismo tiempo una identificación emocional y un distanciamiento intelectual en más o menos grado, es a mi modo de ver tan atractivo para los que contamos historias.

UNAS GRANDES AMAZONAS

Dibujo para programa de mano de El baile de Las Amazonas.

Dibujo para programa de mano de El baile de Las Amazonas.

Desde el pasado mes de octubre he estado trabajando un texto con la profesora, directora y actriz María Jesús Luque, destinado a una asociación de mujeres dedicada entre otras cosas a combatir el riesgo de exclusión social. Este planteamiento, por sí mismo, ya resulta estimulante: crear al alimón un texto para ser puesto en escena por un grupo de mujeres dispuestas a tomar las riendas de su vida, trabajando conceptos y valores como la potenciación de la autoestima, la socialización, la solidaridad grupal y el empoderamiento.-entendido como el proceso por el cual se aumenta la fortaleza espiritual, política, social o económica de los individuos y los colectivos para impulsar cambios positivos de las situaciones en que viven-.

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Pero es que a esto hay que añadir la colaboración en el proceso creativo de un grupo de alumnos del Instituto Püblico de Secundaria de la Comunidad de Madrid de cuyo claustro de profesores forma parte María Jesús Luque; colaboración enmarcada dentro de lo que se denomina “Aprendizaje y Servicio”. Esta metodología educativa combina la acción del voluntariado social por parte de los alumnos con el aprendizaje de contenidos del currículum académico de los niveles que están cursando. Con frecuencia esos contenidos se enmarcan en la materia de Educación para la Ciudadanía, pero también pueden enmarcarse en otras materias como Biología (este instituto, por ejemplo, “apadrina” un tramo del río Henares para mantenerlo limpio y de paso estudia el ecosistema del zona).

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El resultado de esta colaboración entre alumnos de instituto y mujeres de una asociación ha sido la obra “El baile de Las Amazonas”, de la que María Jesús Luque no sólo ha sido coautora sino también directora del montaje. La obra trata de un grupo de mujeres que coincide en una Empresa de Trabajo Temporal buscando empleo. Ante la imposibilidad de encontrarlo, deciden asociarse para montar un Café-Teatro -aprovechando las habilidades de cada una de ellas-, que piensan bautizar con el nombre de “Las Amazonas”. Y van a pedir un crédito para poder abrir el negocio. Pero la cantidad que el banco les concede es mucho menor que la que necesitan, así que deciden montar un número de presentación (consistente en un baile) para obtener financiación de los asistentes por el proceso del “crowdfunding” -Cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos, a cambio de contraprestaciones una vez el negocio esté en marcha-. El modelo en el que nos inspiramos a la hora de escribir el texto fue la película Bagdad Café.bagdad_cafe

Podéis leer el texto pinchando aquí: El baile de Las Amazonas

O bien la sección “Textos en Español”.

“El baile de Las Amazonas” se presentó primero en la sede social de la Asociación de Mujeres y más tarde en el Instituto Público de Enseñanza del que procedían los alumnos que formaban parte del elenco.

Una iniciativa realmente encomiable, en la que colaborar me he proporcionado una gran satisfacción.