LOS NIÑOS PERDIDOS

No, no me refiero a los Niños Perdidos que aparecen en Peter Pan. Me refiero a otros que cualquiera de nosotros puede conocer, que conoce quizá sin saberlo. A esos niños a los que se les aparta del progenitor no custodio tras una separación. No sucede siempre. Afortunadamente no es la tónica general. Pero sucede. Esa situación se viene solucionando en los juzgados con el establecimiento de la custodia compartida, en la que los niños pasan tiempo por igual tanto en casa del padre como de la madre. Pero -al menos en nuestro país- a menudo se le ha dado la custodia a la madre porque se ha considerado que estaba más capacitada para el cuidado de los menores.

    Lo cierto es que sucede. Sucede que el progenitor que no tiene la guardia y custodia de los hijos (normalmente el padre), un día se encuentra con que su hijo no quiere ir con él cuando va a buscarlo a la casa del progenitor a quien sí se le ha dado la guardia y custodia (normalmente la madre). Y no es sólo porque piensan que van a aburrirse con su padre, o por pereza a alejarse de la casa en la que vive la mayor parte del tiempo: a menudo se detecta en estos niños una mezcla de miedo, desconfianza e incluso animadversión hacia el padre, sin razón aparente o alegando unas razones impropias de su edad, manifestadas con un lenguaje más propio de un adulto que de un niño.

De todo ello hay dos interpretaciones: En la A la gente deduce que hay una manipulación de los hijos por parte de la madre (o del padre, si pertenece al reducidísimo grupo de hombres a los que se le ha otorgado la guardia y custodia), para alejarlos del padre demonizándolo y obteniendo por un lado un soporte emocional incondicional,  y por otro la satisfacción de una venganza personal al infligir un gran daño emocional al padre al deteriorar su vínculo con los hijos. Pero también hay sectores de la sociedad que abrazan la opción B:no reconocen dicha manipulación, les parece impensable e inconcebible que un progenitor sea capaz de manipular a los hijos emocionalmente contra el otro progenitor. Entonces ese sector de la sociedad piensa “Cuando el río suena, es que agua lleva. Si esos niños no quieren ir con su padre, algo habrá hecho para merecerlo.” Y por todo ello se crean corrientes de opinión opuestas y muy polarizadas, que llegan a enfrentar y a dividir a las familias de ambos progenitores (y por lo tanto también de los hijos).

Psiquiatras americanos partidarios de la opción A -es decir, partidarios de que existe una manipulación de los hijos por parte del progenitor custodio- acuñaron dentro de la Asociación Americana de Psiquiatría un término para definir las características y las sintomatologías propias de esta manipulación: S.A.P., Síndrome de Alienación Parental. Acogiéndose a la descripción de este síndrome, y basándose en los informes de peritos tras las exploraciones de menores en los que se detectaba S.A.P., muchos jueces norteamericanos empezaron a dictar sentencias judiciales en las que se le quitaba la guardia y custodia la madre. El reconocimiento del S.A.P. empezó a producirse también en Europa por parte de psicólogos, psiquiatras, peritos y jueces; pero también se vio desde algunos sectores del feminismo y de la población en general como una sucia maniobra machista para demonizar a las madres separadas cuyos hijos no querían ir con el padre.

  Se da la circunstancia de que el SAP, como tal, no está reconocido en el DSM IV, que es el manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales reconocidos -publicado en el año 2000- y se usa a menudo como fuente fiable de información por los jueces a la hora de dar sus veredictos. En eso se amparan los que no reconocen la existencia de esa manipulación por parte del progenitor custodio. Pero para el otro sector de la sociedad, el hecho de que el SAP no esté reconocido en el DSM IV no significa  que no exista.  Alegan que en el DSM V (publicado en 2013) se reconocen por separado síndromes que, unidos, conforman el Síndrome de Alienación Parental:

Problema relacional entre padres e hijos tiene ahora un debate en el DSM-5, y no sólo una etiqueta. El análisis explicaque los problemas cognitivos en un problema relacional entre padres e hijos ”pueden incluir atribuciones negativas de las intenciones del otro, hostilidad o culpabilización del otro, y sentimientos injustificados de distanciamiento.” Esa es unadescripción bastante buena de la visión de un niño de un padre alienado, a pesar de que existe un uso desafortunado de la plabra “distanciamiento” [estrangement].

 Maltrato psicológico infantil es un nuevo diagnóstico en el DSM-5. Se define como “actos verbales o simbólicos no accidentales de los padres o cuidadores que causan, o tienen el razonable potencial de causar, un daño psicológico significativo a un  niño.” En muchos casos, el comportamiento del progenitor alienante constituye abuso psicológico niño.

 Niños afectados por angustia de relación parental es otro nuevo diagnóstico en el DSM-5. Debería utilizarse ”cuando sea objeto de atención clínica si los efectos negativos de la discordia en la relación parental (por ejemplo, altos niveles de conflicto, angustia o menosprecio) sobre un niño en la familia, incluyen efectos sobre los trastornos mentales del niño u otros trastornos físicos.” Eso también es una buena descripción de cómo se produce la alienación parental.

 Trastorno ficticio impuesto a otro es la terminología DSM-5 para el trastorno ficticio por poderes o trastorno deMunchausen por poder. Su definición es ”falsificación de signos o síntomas físicos o psicológicos, o la inducción de la lesión o enfermedad, en otro, asociada con el engaño identificado.” En algunos casos, eso describiría el comportamiento del progenitor alienador.

Síntomas delirantes en el compañero de una persona con trastorno delirante es la terminología DSM-5 para el trastorno psicótico compartido o folie a deux. La definición es: ”En el contexto de una relación, el material delirante del compañero dominante proporciona contenido para la creencia delirante del individuo que, de otro modo, puede que no cumpla plenamente los criterios para el trastorno delirante.”

 También hay que tener en cuenta que estos manuales no están exentos de la presión moral de cada época y no son inmunes a la evolución del pensamiento en la sociedad, como muestra el hecho de que la Homosexualidad estuviese incluida en la tres primeras ediciones del DSM como trastorno mental (no fue hasta 1990 que la OMS  excluyó la homosexualidad de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud)

Si queréis conocer mejor qué es lo que se conoce sobre el SAP, os invito a leer este artículo de Ignacio Bolaños, Doctor en Psicología, Terapeuta y Mediador Familiar:  http://masterforense.com/pdf/2002/2002art15.pdf

También os invito a leer el libro S.A.P. Síndrome de alienación parental: hijos manipulados por un cónyuge para odiar al otro”.José Manuel Aguilar Cuenca, Editorial Almuzara, 2006. 

José Manuel Aguilar es psicólogo y forense judicial. Ha sido Profesor en Mediación y Psicología Forense y ha ejercido como docente en las universidades de Granada, Alicante, Valencia, en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Pablo de Olavide.

 Finalmente, a pesar de que, como he dicho antes, la mayoría de las veces es el padre la víctima de esta manipulación de los hijos, os adjunto un artículo de EL PAÍS que nos presenta la situación de una madre con cáncer terminal que no tiene la guardia y custodia de su hija, y cuyo deseo es poderla ver antes de morir porque hace mucho que no consigue verla:

 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/03/18/catalunya/1395178171_305168.html

 ¿Pero qué consecuencias tiene después para los hijos el hecho de que se les haya manipulado emocionalmente hasta privarlos de un progenitor? ¿En qué tipo de adultos se convierten? ¿Qué carencias arrastran? En LA NIÑA PERDIDA he querido indagar en estas cuestiones. La obra está dividida en dos actos. En el primero, un padre divorciando va a buscar a sus hijas al hogar materno cuando éstas aún son pequeñas, para pasar con ellas el fin de semana que le corresponde en el régimen de visitas. Y se encuentra con la sorpresa de que no quieren irse con él. En la segunda parte, las niñas ya se han convertido en mujeres; una de ellas le recrimina a su madre que la hubiese manipulado para distanciarla de su padre y alega sus razones y lo que ha supuesto para ella crecer sin ese padre que ya no va a poder disfrutar nunca más. Me he llevado la grata sorpresa de saber que van a montarla en México, que es el país donde más me leen  después de éste. Os invito a leerla solicitándola en ignasi.garcia.barba@gmail.com

 

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